• Willy Martinez

#ReflexiónDelEvangelio: Arrendará el viñedo a otros viñadores


Qué grandioso es despertarse y observar desde que te levantas las maravillas del Señor y como este te prepara para que desde que te lanzas de la cama veas como será este grandioso día llamado el día del Señor.

Y es así como Mateo nos habla de la parábola del arrendatario de la viña, recordando un poco la lectura nos habla de un hombre que planta una viña y la prepara lo más cómoda posible para poderla alquilar y es justo lo que pasa, ya que una vez preparada llegan a ese lugar los nuevos viñadores y este se va de viaje.

Al regresar envía a los criados a cobrar su parte por el alquiler de la viña y estos son golpeados, maltratados y apedreados en un primer momento, luego envía a su hijo y a este por ser el heredero lo matan. Y nos dice Mateo entonces: “la piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido”; es así como recordamos un poco esta gran lectura dominical.

Ahora bien, ¿quién será ese viñador? ¿Quién será ese que murió? Y es más ¿quién será ese que preparó la viña?

Jesús nos recuerda día a día como Él siendo hijo de Dios, Dios hecho hombre viene a nosotros para redimirnos del pecado. Dios Padre prepara el camino para este Jesús que vendrá a cobrar el alquiler de la viña y esta que es su viña y esta viña es el pueblo de Él mismo, vemos como al igual que la parábola envía a su hijo y este es maltratado y hecho morir por nosotros. Somos nosotros entonces esos que día a día maltratamos ese terreno, ese ambiente que Dios preparó para nosotros, que Dios no se cansa de abonarlo, de fertilizarlo, de crearle cosas bellas para nosotros. Y que podamos ser los próximos arrendatarios, pero hay algo que siempre nos influye a hacer lo que el Señor no desea que hagamos con nuestra viña y es el mundo, ese mundo que nos exprime, pero a la vez nos imprime cosas negativas, porque mientras Jesús nos enseña a hacer el bien, el mundo nos enseña a hacer lo contrario.

Es así como muchas veces Dios nos envía a ese propio Jesús que nos dice: vengo a cobrar mi parte de la viña que mi padre te ha dado en alquiler, pero somos tan déspotas y malagradecidos con el Señor que el mundo nos hace pecar y cada día yo, ese que alquila la viña mato diariamente a ese heredero, que Dios envía a visitarme y cobrar el alquiler.

Yo soy ese alquiler de la viña y Dios me envía a cuidar mi cuerpo, mi viña, a que ésta dé frutos en abundancia y que al final de mis tiempos pueda decir: Señor, todo esto he cosechado y producido en la viña que tú me has dado en alquiler, y no que tenga que decir: Señor, perdón porque una vez más he matado, he apedreado y he maltratado a ese que no te cansaste de enviarme para hacerme cambiar. Es así como Dios desea para nosotros el mejor fruto de la viña.

Porque esta es una gran noticia que merece ser compartida.