• Pamela Domínguez

Mirando hacia atrás


He logrado tanto como he fracasado, manteniéndome siempre en ese silencio en el que nadie sabe si caigo o me levanto, lo prefiero así porque hay quienes no quieren lo mejor de uno como también existen quienes nos consumen de una manera en la que pierdes fuerzas.

¿No has sentido que a veces das más de lo que recibes? Y quisieras ser tratada de la misma forma en la que te entregas, de la misma forma en la que amas, de la misma forma en la que esperas y de la misma forma en que guardas…

Sabes, creo que el verdadero sentido de la vida es algo más que solo el simple hecho de recibir, porque yo me frustré tanto esperando recibir aquello, que al final no obtuve nada, es así cuando entendí que: TODO SE TRATA DE AMAR… ¿Te imaginas que Jesús nos reclamara por todo lo que Él hizo por nosotros? Creo que no nos alcanzaría la vida para pagarlo, de la misma manera tenemos que verlo, recuerda que tú y yo al aceptarlo como Salvador, automáticamente también tenemos que pagar un precio por ser hijos de Dios. Me refiero a humillaciones, decepciones, ofensas y hasta la muerte. Sin embargo, hay un consuelo y es que Él te va dando lo que necesitas en el momento preciso y no te llena de esos caprichos que a veces tenemos en la cabeza; al mismo tiempo con Él recibimos gloria, recibimos perdón, recibimos santidad.

Sabiendo esto, ¿qué hago mirando atrás si ya no puedo cambiarlo? Si ya no lo puedo mejorar, ¿acaso no sería mejor invertir todo ese tiempo y energía en ganar experiencia? ¿Qué gano aferrándome, qué gano sufriendo? Tan solo pierdo, sí, me pierdo de recibir aquello que tanto he esperado, ya tomé el arado y mi otra mano no puede estar atrás al menos que sea para admirar todo el camino que he recorrido para llegar hasta donde estoy ahorita.