Noviazgo Santo...¿se puede?

November 6, 2014

A todos nos ha pasado que nos ha llamado la atención o gustado alguien. Conociste a la persona, le escribes, le hablas, piensas en él/ella y con el tiempo si todo sigue igual, te enamoras. Muchos tienen relaciones fugaces que no duran ni el mes, sin embargo, hay parejas que con el tiempo se dan cuenta que su relación es fuerte y que la persona con la que están es la que quieren para el resto de su vida, o al menos así lo creen en ese momento, y entonces, es cuando algo toca a la puerta de ese noviazgo que estaba en su estado de pupilo, dónde nada era de mucho compromiso, y sin avisar, y ahora se torna todo más serio y es cuando vienen las decisiones pesadas.

Si bien es cierto, nadie piensa a futuro con alguien a quien apenas conoce, y es por eso que muchos esperan un tiempo significativo para decir o pensar que su relación es seria o formal. Cuando la familia empieza a conocer a la pareja del otro, cuando las salidas son formales, cuando la palabra “novio”, “novia” se asoma al vocabulario, y no por simple título sino porque ya se ve la relación como un compromiso, entonces es sumamente necesario tomar en cuenta como la pareja va a llevar su relación. Es aquí donde entra el tema de esta semana: Noviazgo Santo.

¿Se puede eso? ¿Un noviazgo santo? Muchas parejas relacionan un noviazgo a un trato literal de matrimonio, cuando no es así. Muchos al tener novia o novia a los pocos meses quieren ya tener relaciones sexuales, vivir juntos, sentar acciones típicas de una pareja de casados y se saltan un montón de etapas que deben vivirse en el noviazgo. Pero más que etapas, son acciones que no consideran las parejas hoy en día, algunos de éstas son:

  • Conocerse: sabemos que cuando empezamos a salir o a ser pareja de alguien debemos conocernos. Y es cierto que nunca terminamos de conocer a una persona, pero parte del camino del noviazgo es poco a pocos adentrarnos en la vida de aquella persona que hemos elegido como compañero o compañera en una relación y descubrir su personalidad, acciones, reacciones, gustos, pasatiempos, familia, en fin, todo lo que involucre la vida de esa persona ¿Por qué? Porque conociendo es que uno aprende o sabe tomar ciertas decisiones. ¿Cómo piensas qué puedes casarte con alguien que no conoces? Tengamos algo claro. La mayoría de las parejas serias (entre comillas porque hoy veo parejas de 13 años que se consideran maduras y formales), deben conocer a fondo con quién están, ya que es en el noviazgo, no estando casados, cuando pueden y tienen la libertad de ver y determinar si conociendo a la persona, pueden establecer una relación formal o pueden complementarse. Después de todo, el noviazgo es en parte para eso. Un ensayo y error. No pasa nada malo si empiezas un noviazgo y en el camino descubres que no puedes lidiar con la personalidad de tu pareja. Sin embargo, muchos esperan a estar con anillo en dedo y en una casa propia para darse cuenta que su pareja no es cómo esperaban y después vienen las separaciones y la típica frase: “Es que yo no sabía que era así”. Incluso en el noviazgo y si uno se propone prestar debida atención a la persona con la que sale, pueden determinar indicios de posesión, violencia, celos y otros factores que traen problemas futuros en las parejas. Por ahí mismo surgen luego las infidelidades, los ataques de celos, la falta de confianza y todo lo que conlleva dolores de cabeza y frustraciones.

  • ¿Y dónde queda Dios? : ¿Un pareja sin Dios funciona? Para nada, y si no pregúntenle a todas aquellas parejas que aunque duraron varios años, hoy en día ya no existen. Dios no llama a tener un noviazgo de tres: Dios, tú y yo. No somos personas que podemos llevar nuestra vida sin Dios, lo necesitamos en todo y siempre. Las parejas afrontan problemas, tienen crisis, y aún estando bien necesitan esa fortaleza y esos ánimos que sólo el Señor nos da para salir adelante y mantenernos firmes. Una pareja que no le da a Dios la importancia que merece, no prospera. En el noviazgo, especialmente en la juventud que hoy vemos muchas parejas relativamente jóvenes, deben siempre tener a Dios como centro de su vida en pareja. Orar, pedirle que los mantenga fuertes, en tiempos difíciles pedirle ayuda, y en momento de alegría agradecerle por las bendiciones. Una pareja unida en Cristo, jamás será vencida.

  • Somos novios, aún no estamos casados: He aquí la polémica y pelea de toda la vida con las parejas de novios. El salta etapas. Hay parejas que no tienen ni el año y ya quieren mudarse juntos. Otras que no han pensado siquiera en sí su actual novio o novia es con quién llegarán a un altar y ya han hecho y deshecho de todo teniendo relaciones sexuales. Y otras que tienen 3 meses o menos y ya dicen que se aman…¿Cómo puede ser todo esto? Por favor, no se salten etapas. Es completamente comprensible y se entiende que si estás con alguien que te gusta, que te encanta y todo lo demás, que resulta difícil contenerse carnalmente, sin embargo, Dios no llama a esperar, a ser obedientes y a llevar un noviazgo santo. Un noviazgo dónde se espere pacientemente al matrimonio para tener relaciones, un noviazgo dónde se ore en pareja, dónde si la relación es verdaderamente formal, ambos estén claros en la línea del Señor y quieran alcanzar una relación agradable al Señor juntos. Suena difícil y lo es, y suena casi imposible, pero no hay nada más gratificante en estar con alguien que busca llevarte a ser una mejor persona y que quiera gradar a Dios con su noviazgo. Esperar en el Señor es de valientes.

  • Somos dos encaminados al Señor, no uno solo: este punto es muy importante. Si tú como persona quieres agradar a Dios, jamás permitas que otra persona por mucho que la quieras te saque de ese camino. Muchos son los que dejan a un lado sus ideales y convicciones en la fe para complacer a la persona que les gusta. Si eres una persona que cree en el noviazgo de la mano de Jesús y tu pareja te incita a que dejes eso por una relación del mundo dónde todo es permitido y no hay límites de esperar, aunque duela, deja ir a esa persona, ya que sólo te conducirá a consumirte por el prototipo mundano de las relaciones en pareja, dónde haces lo que quieres, cuándo quieres y todo está bien. Tómale la mano a una persona que tome también la mano del Señor para que sea el guía total de su relación. Agradar a Dios por uno mismo es hermoso, en pareja es una doble bendición.

  • ¿Virgen y con pareja? : La polémica de las polémicas. ¿Tienes pareja y aún eres virgen? ¿Acaso eres normal? Siéntete orgulloso si ésta es tu situación, porque Dios quiere noviazgos santos, jóvenes que sean capaces de llevar una vida de novios y no desagraden a Dios. Jóvenes que quieran tomar su relación como una preparación al matrimonio y no un pre matrimonio o una probada de lo que viene si se casan. La triste realidad es que muchas son las parejas que no esperan y que tienen relaciones sexuales antes de casarse. Por eso hay un índice muy alto de adolescentes embarazadas y un índice aún más alto de madres solteras, ya que la mayoría de las parejas que tienen hijos muy jóvenes, quedan separadas. Un noviazgo santo llama a la espera, a conocer a la persona, salir, comunicarse, demostrarse cariño y afecto, más no hacer cosas que no agraden a Dios. ¿Eres virgen y tienes novio o novia? Sigue así, porque no hay nada más satisfactorio que guardar ese aspecto íntimo a la persona indicada. Muchos han regalado su virginidad a la primera persona con quién se enredan. Dichosos los que aún lo tienen en espera para la persona con quién estarán toda su vida.

  • Celosa, infidelidades y problemas: Mira con quién andas y te diré cómo te irá. Muchas veces caemos en dejarnos llevar sólo por la apariencia física y buscamos estar con alguien que en el fondo sabemos que sólo le interesa lo carnal. Si no estamos firmes y con nuestra mente fija en el Señor, tendremos una relación enfocada totalmente en lo carnal y físico, dejando a un lado el verdadero sentido de un noviazgo: dos personas que se aman y que quieren estar juntas de la mano de Dios. El interés meramente físico trae con el tiempo aburrimiento, lo cual conlleva a que uno de los dos busque otras opciones que llevan a la infidelidad, los celos, la falta de confianza y a tener dos o tres opciones cuando se aburren de la pareja. Esto trae separaciones, tristezas y desastres emocionales que se podían prevenir si nuestro ideal principal en la relación era lo emocional y no lo físico.

 

Seamos santos en el noviazgo...

 

En esta sociedad, el término “novios” es adecuado para quitar las barreras y hacer de todo. Dios nos llama a llevar el noviazgo de forma santa, para ir cultivando desde ya un matrimonio igualmente santo. Te invito a que ores con tu pareja, que visiten el Santísimo juntos y pidan por su relación, que hagan el rosario para que María, Madre de todos interceda por su unión y los mantenga firmes, a que se confiesen, ya que todos somos pecadores y habrá momentos en que la tentación les gane, y cometan ciertas acciones que no agradan a Dios, sin embargo, arrepentirse y acudir como pareja a buscar la gracia de Él los ayudará. Sigan sus convicciones y pídanle al Señor que sea el centro y guía de su relación, y verán que el tiempo será su mejor amigo para fortalecerse y así alcanzar gozosos en un futuro el regalo del matrimonio. El matrimonio es una vocación a la que no todos estamos llamados, sin embargo, lo que están llamados a hacer vida en pareja, busquen siempre ser santos juntos. Recuerda:¡ Noviazgo Santo para un Matrimonio Santo!

 

 

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