Y todo comenzó...actuando

March 12, 2015

¿Has escuchado la canción de…”Y todo comenzó,bailando”? Bueno acá en la comunidad juvenil dónde pertenezco bailamos, sin embargo, el tema de esta semana es un llamado leve que te hace Jesús a despertar y no tener miedo a ser instrumento de Él para evangelizar o cambiar tu vida.

Esta semana damos unos pasos atrás al año 2011, para ver cómo el Señor me agarró en el momento más ilógico de la vida desde la perspectiva de un adolescente libre para llevarme por su camino.

 

Vámonos directo a Semana Santa del 2011. Yo estaba recién salida de la escuela, apenas tenía unos 4 meses en la Universidad y estaba empezando a cogerle “feeling” y onda al mundo social citadino, lo cual no se veía nada mal. A pesar de tener la costumbre de ir a la Iglesia desde pequeña, mi única conexión con Jesús era ir a misa los domingos y hacer el Rosario (bien obligada) con mis papás en casa. Nada fuera de lo común, el resto de la semana era para mí y mi nueva vida de ciudadana universitaria. Por fin había logrado la confianza en mis padres para tener cierta libertad, y estaba disfrutándola al máximo, especialmente en ese momento, que ya me movía sola en la ciudad y no tenía hora fija o cronometrada para volver a casa.

Con todo y las nuevas opciones que me daba la vida ene se momento, mis padres me habían enseñado a respetar la Semana Santa y siempre permanecíamos en casa durante esa fecha, y asistíamos casi que diario a la Iglesia a las Eucaristías, procesiones y eventos.

Ese año no fue la excepción, sin embargo, sería diferente para mí ya que sentiría cuando menos pensaba el llamado del Señor, un llamado tan fuerte, que aunque al inicio creía que era un simple impulso temporal, me ha durado 5 años y sigue haciendo efecto tremendo en mi vida. En fin, ese año por primera vez, se estrenaba un evento en particular que gracias a Dios aún sigue vigente, por iniciativa del sacerdote, se montó la puesta en escena de la vida pública de Jesús y se presentó el Vía Crucis en Vivo, a cargo de jóvenes que formaban parte dela pastoral juvenil. A mis oídos llegaron invitaciones de amigos que tenía en la Iglesia y hasta de familiares para que me animara y participara, sin embargo, en mi cabeza no entraba el interés suficiente para formar parte de tal proyecto ni para sumarme a las largas horas de ensayo nocturnas, y menos si chocaban con mis salidas en Panamá. Convocarme para participar o actuar fue un fracaso, y pasaron los meses y oía y veía la actividad de todos los chicos de la pastoral cada vez que iba a misa o pasaba de noche por la iglesia, pero nada que me activara el interés o quitara la calma a seguir como estaba.

Cuando llegó la fecha del estreno de la primera obra, la cuál era una vista a la vida pública de Jesús hasta que lo arrestan para ser llevado a Pilatos, no pude ir a verla con todo y que me habían invitado, ya que ese día tenía una fiesta en Panamá y pues se me hacía casi que un pecado perdérmela, por lo que dicho intento o llamado de Jesús falló. Pero eso no duró por mucho tiempo.

Exactamente una semana después, era la puesta en escena del Vía Crucis en Vivo, y como ya era en Semana Santa, mis permisos para fiestas estaban pausados hasta después de Pascua, por tradición familiar. Entonces, Jesús vino y usó de instrumento a mi prima Ambar, con quién estaré agradecida eternamente por ser la intermediaria para que yo ahora este en este caminar, y me llamó para invitarme a ver el Vía Crucis. Como no tenía planes y quería salir, acepté ir, pensando que iríamos y veríamos todo en algún lugar específico y al verlo pasar listo, ahí terminaba todo. Para mi sorpresa, y como en ese entonces estaba bastante perdida del mundo, no sabía que el Vía Crucis era por las calles y que Ambar, por estar en la pastoral, tenía que actuar en la obra.

Para resumir el asunto, como no conocía a más nadie y no quería andar sola durante el Vía Crucis, quedé siendo algo así como voluntaria para llevar una soga que dividía  a los personajes de los que veían la obra. Normal. Ambar actuaba cerca y podría tener un acceso casi que VIP a ver cada escena, lo que no sabía era que Jesús iba a utilizar ese preciso momento para hablarme. En medio de la multitud, con los actores gritando, y yo sosteniendo la soga mientras trataba de alejar a los demás del centro de la calle, se puso al lado mío el chico que interpretaba a Jesús en el Vía Crucis, y no sé si fue el maquillaje, o la música o la misma acción directa de Jesús, que justo cuando pasó al lado mío tocó la escena en que caía por primera vez, y fue tanta la impresión de ver cerca esa escena y ver los ojos cansados y tristes del muchacho que interpretaba a Jesús, que mis lágrimas salieron a cántaros. Una escena, me había tocado el corazón tanto, que de allí en adelante, viví aquel Vía Crucis llevando esa ligera soga de una forma tan profunda, que olvidé a las personas, y dónde estaba, sólo me concentré en vivir cada estación en completa reflexión. Estoy convencida hasta la fecha, que fue Jesús quién tocó mi corazón en esta obra, para hacerme un llamado especial a su servicio.

Cuando finalizó la obra, luego de los aplausos y la euforia, corrí donde mi tía que era asesora de Pastoral Juvenil y le dije que quería entrar a la misma. Al principio ni yo me creía lo que estaba sintiendo por lo que le pedí que me pusiera  a prueba por un tiempo para ver si aquel sentimiento era algo pasajero o era de verdad. Pasó Semana Santa, y al mes se iba a hacer un retiro para formar nuevas comunidades de pastoral, mi llamado seguía a flor de piel y en dicho mes había sentido muchas cosas desconocidas, e incluso había recapacitado en mi estilo de vida que estaba adoptando y había decidido dejarlo de lado para atender este nuevo llamado. Fui al retiro, entré a una comunidad y aquí estoy, 5 años después aún en pastoral juvenil, con un estilo de vida de joven, pero de joven cuyo centro es Jesús y soy más feliz que nunca. Estando en los caminos del Señor, las cosas se me complicaron, por cambios, por señalamientos y por otras cosas que les hablaré después, sin embargo, estando en la pastoral conocí una nueva familia de hermanos en Cristo, por acción del Señor y por mostrarme mi vocación conocí a mi novio con quién aun ando descifrando qué voluntad nos tiene Jesús, y aprendí a amarme más y a decir SÍ a la vida con Cristo.

 

¿Por qué este tema? Porque estamos cerca de Semana Santa y son muchos los llamados para participar o ser atrevidos al acercarse a la iglesia y por ende a Jesús para actuar en obras de Semana Santa, o para ser apoyo, o simplemente para experimentar el amor de Dios por medio de una comunidad juvenil, pero pocos atienden este llamado. Mi testimonio es una simple muestra de que aunque sintamos que la vida tiene grandes cosas que ofrecernos en el mundo, Cristo siempre tiene planes mil veces mejores, sólo falta que vayamos detrás de ellos y los conozcamos.

¿Te gusta actuar o quieres ser staff de alguna obra de Semana Santa cerca de dónde vives? Anímate y acércate a formar parte de algo que como a mí hace 5 años, me cambió increíblemente la vida. Bendiciones en este día. 

 

 

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