De un mal noviazgo surge un mal matrimonio

June 18, 2015

No hay que darle muchas vueltas al tema para aceptar que es una realidad. Día a día vemos parejas separarse, matrimonios disolverse y niños quedar huérfanos de la unidad familiar; y aunque existen muchos factores o causas de las separaciones o divorcios, nos vamos a centrar en una que se ha convertido en la razón más común de estas rupturas que deberían ser para siempre: el no conocer a la pareja correctamente durante el noviazgo o no llevar el noviazgo de forma correcta.

Aquí no hay culpables de género. Sólo hay personas que se adelantan o que no buscan el amor de Dios dentro del noviazgo. Veamos, ¿en qué consiste un noviazgo? Dejando a un lado a los jóvenes que ven el noviazgo como un relajo dónde estás con alguien a los días de conocerlo y después se dejan y al mes ya estás con otro y todas esas locuras, el noviazgo es el caminar al matrimonio.

Muchos piensan que se debe tener como 30 años para por fin pensar maduramente en un noviazgo que lleve al matrimonio, sin embargo, no existe una edad definida (preferiblemente mayor de edad o cerca) para establecer como tal el caminar correcto del noviazgo.

 

En publicaciones anteriores hemos hablado sobre el noviazgo santo, sobre cómo saltar etapas puede dañar una relación y la importancia de la oración y cercanía del Señor con la pareja, no obstante, en esta ocasión, vamos de la mano con la comunicación y el conocer bien  a tu pareja. Recuerdo que una amiga me decía que se sentía mal por haber terminado con su novio. Ellos habían estado 2 años juntos y con el tiempo él había empezado a ser súper celoso, sobre protector y hasta intenso, lo cual la había obligado a dejarlo por miedo y estrés a su actitud. Ella estaba muy enamorada de él, pero le había tomado dos años conocer esa parte peligrosa y no sana de su pareja. Yo por mi parte, comprendía su tristeza porque sabía que había llegado a amarlo mucho, sin embargo, me sentía aliviada porque se había dado cuenta durante el noviazgo y no después dentro de un matrimonio de aquella actitud y había finalizado todo antes que fuera demasiado tarde.

A veces caemos en la ciencia errónea de que al ver una actitud peligrosa, fuerte o no sana en nuestra pareja decimos…”Yo lo cambio”, o…”Por mi sé que dejará aquel actitud, vicio o dejará de ser así”…¡OJO! No somos magos ni tenemos robots como parejas para decir que vamos a cambiarlos. El amor puede ser muy ciego a veces, y si no vemos, nos estrellamos cuando menos pensamos. Por ende, trata de conocer lo más que puedas a la persona dentro del ámbito de amigos previo a iniciar un noviazgo, y de novios, no saltes etapas ni pienses que con un par de meses basta. Tanto tú como tu pareja procuren ser transparentes en actitudes, gustos y personalidad, ya que de nada sirve fingir una forma de ser si sabes que no será algo que dure para siempre. Es en el noviazgo que aclaramos dudas y nos encargamos de conocer a la persona, y descubrir si dentro de esta hermosa vocación del matrimonio, la persona con la que estoy es la elegida por Dios para llevar ese bello y bendecido camino.

Comunicación, ser uno mismo, oración pidiendo que se haga la voluntad de Dios, sinceridad, cero apuros y decisiones acertadas… son algunas claves para llevar un buen noviazgo que te guiará a tener en un futuro un buen matrimonio.

 

Tampoco somos adivinos, y lamentablemente aunque nosotros seamos sinceros con la pareja, a veces no corremos la misma suerte y nos unimos a alguien que miente o no es quien dice ser. ¡Pero tranquilo(a)! Este no es el caso siempre. Dejemos de ser amigos de los divorcios y la desintegración familiar, y empecemos de ambos lados, hombres y mujeres, a llevar una relación de forma madura, seria, y en fe y mirada al Señor. Si pedimos a Él respuestas a su voluntad, llegarán para llevarnos a lo correcto.

 

Cree en el amor, y si estas llamado a esta vocación, ora por el noviazgo que tienes no para que sea esa persona con quién permanezcas, sino que sea Dios el que haga su voluntad en tu vida, incluso en lo emocional. También quiérete, y si sientes que estás en un noviazgo no sano, huye, amar es un regalo, no un castigo. Y recuerda: el matrimonio es de valientes, no es una solución a un embarazo precoz, no es algo arreglado, no es un comodín para parejas de novios con problemas para ver si así se arreglan…es un regalo de Dios y hay que cuidarlo, por tu corazón, por el de tu pareja, y por el de tus hijos que vienen. Bendiciones en este día. 

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