¿Cómo crear mi agenda espiritual?

November 23, 2015

Lamento informarte que si entraste a leer esto pensando que es posible tener una agenda espiritual, te he jugado una broma de enganche. Pero está bien, así te quedas leyendo lo siguiente.

Yo sé que en el mundo en que vivimos tenemos miles de cosas por hacer. Enfocándome en la juventud, están las clases, el trabajo, el tiempo de calidad familiar, las salidas a fiestas o reuniones, hacer ejercicio, ver televisión, salir más y estudiar. Y así nos vamos día tras día a un punto de que es necesario tener una agenda de todo para no perder la cabeza entre tantas actividades que cumplir. Y si son como yo, que amo estar siempre haciendo algo, mucho peor. Si pudiese enseñarles mi agenda del celular, tengo cada día eventos y cosas que hacer que distribuyo de acuerdo a mis responsabilidades base para cumplir con todo. Y en efecto, logro realizar cada actividad sin morir en el intento. Generalmente trato de tener un día a la semana libre, en que no tenga actividades o responsabilidades que cumplir y así quedarme en casa tomando un respiro y recargando baterías. Mentiría si te dijera que así mismo funciona nuestra vida espiritual.

 

¿Cuántas veces no hemos orado o ido a misa un domingo por falta de tiempo? Comprendamos algo básico y sencillo: la vida espiritual no se agenda. No puedes llevar un calendario semanal dónde digas que vas a hacer rosario el lunes, el martes te dedicas a orar media hora, el miércoles el libre y de ahí pasas al domingo que vas a misa. ¡NO! Si hay algo que tenemos que cambiar en mentalidad es que nuestra conexión con Jesús no depende del tiempo ni va de la mano con una cita que sacas un mes antes para asistir. En lo personal, me molesta mucho cuando escucho a personas decir que van a orar o hacer un rosario tal día a tal hora, me parece algo innecesario y completamente fuera de orden tomando en cuenta que la oración no un evento que pones en tu calendario del celular para que apartes la fecha. Y yo entiendo de verdad que el tiempo cada día nos consume más. Muchos jóvenes ven pasar las horas del día entre las clases, el estudio y el descanso. Otros trabajan y luego les queda un tiempo escaso para relajarse y distraer la mente y algunos la tienen más difícil pues estudian y trabajan. Sin embargo, tengo que darte una buena noticia en medio de todo este caos: para orar no necesitas estar específicamente en la iglesia o en tu cuarto encerrado con un silencio duradero, sólo basta que te concentres y tengas esa comunicación interna con el Señor. A veces hay momentos claves en que podemos orar y no los vemos o desaprovechamos en otras cosas que no son necesarias en sí, por eso aquí te dejo un par de ejemplos de dónde y cómo orar y así no deberle al Señor días de comunicación con Él.

  1. De camino a tu destino: muchos viajamos en bus, taxi, metro y carro para nuestro destino y la mayoría pasamos de 10 hasta 45 minutos de viaje antes de llegar al trabajo, universidad o colegio diariamente. ¿Qué hacemos en ese tiempo? Dormimos, escuchamos música, hablamos por teléfono, ¿qué tal si en ese tiempo oramos? No importa si el transporte tiene música de fondo o hay gente cerca hablando, cierra tus ojos y encuentra ese momento de conexión espiritual entre tú y el Señor. Y en caso de que manejes, puedes escuchar alguna emisora católica dónde pasan la Santa Misa o conseguir un CD o USB con meditaciones del evangelio, música católico o las oraciones del día (laudes, completas, vísperas).

  2. El Santísimo está ahí…visítalo: pasa a menudo que estamos en una parroquia dónde dichosamente el Santísimo se encuentra expuesta casi todo el día, sin embargo, pasamos horas en el templo entre formaciones, misa y reuniones y nunca visitamos el Santísimo. ¿Sabías qué no es necesario estar una hora como tal en el mismo? Antes de irte a casa, de paso cuando vienes del trabajo o antes de entrar a la misa si llegas temprano, puedes darte una vuelta por Jesús Sacramentado y encontrar ese momento de silencio y adoración para orar, pedir y agradecer.

  3. Podemos orar en cualquier momento, sólo basta así desearlo: en el trabajo, mientras caminas por la acera, cuando estás haciendo fila en el banco, en todo lugar se puede orar. Y es que debemos dejar el pensamiento de que orar es un acto demasiado elaborado. A veces queremos dialogar con Jesús y lo único que necesitamos es entablar la conversación. No es difícil y lo que nos une al Señor es esas ganas de comunicarnos con Él.

  4. Cero agendas y más espontaneidad: así como te gusta dormir, leer, pasear y divertirte, ama la oración. Que tu vida espiritual sea una dicha y no una obligación que meramente debes cumplir para quedar bien o buscar la salvación. Es cuestión de cómo te sientas más cómodo orando y en qué momento puedas hacerlo, pero más que todo buscar amar la oración y verás que no será necesario tener una agenda espiritual porque surgirá el deseo y la necesidad de estar conectado con Cristo siempre.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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