Sin Adviento no hay Navidad

December 7, 2015

Creo que sería un cliché más entrar en el tema del verdadero significado navideño. Todos escuchamos por distintos medios que la Navidad es paz, amor, unidad y recibir a Jesús con el corazón dispuesto. Asentimos ante estos mensajes y buscamos promover entre la comunidad, familiares y amigos la esencia de la Navidad dejando lo material de lado y buscando un sentido espiritual profundo. ¿Qué tan cierto es esto?

Si bien es cierto, estar en la onda navideña no nos exceptúa del hecho de volvernos materialistas y vivir esta fecha de forma superficial. Aunque vayamos a la misa de Gallo y oremos frente al pesebre al tocar las 12 de la noche del 25 de Diciembre caemos en el consumismo diario de los regalos y el afán de ser compradores activos en estas fechas. Siendo algo realistas, no le veo nada malo a comprar en Navidad, pero ese es un tema que tocaremos más adelante, más cerca de Navidad. Ahora bien, considero que no podemos hablar de Navidad y andar por ahí adornando cada esquina de la casa o escuchando un “playlist” de villancicos y desempolvando nacimiento y arbolito si no comprendemos qué se vive en estos días previos a Navidad, específicamente hablando, ¿qué acontece antes de la Navidad?

 

¿Qué es el Adviento?

Adviento es un tiempo cuyo nombre (adventus) significa “venida”. Al revivir la espera gozosa del Mesías en su Encarnación, preparamos el Regreso del Señor al fin de los tiempos : Vino, Viene, Volverá.
“El tiempo de Adviento tiene dos características: es a la vez un tiempo de preparación a las solemnidades de Navidad en que se conmemora la primera Venida de Hijo de Dios entre los hombres, y un tiempo en el cual, mediante esta celebración, la fe se dirige a esperar la segunda Venida de Cristo al fin de los tiempos.
Por estos dos motivos, Adviento se presenta como un tiempo de piadosa alegre esperanza”

Con este término aclarado, podemos definir que quizás estamos viviendo el Adviento de una forma errónea o materialista. Porque si analizamos, la preparación a la Navidad no consiste en compras desenfrenadas o en búsquedas implacables de pavo o jamón, es más bien un tiempo para mirar atrás nuestras limitaciones, buscar corregirnos con amor y mejorar como cristianos, evaluar nuestras acciones y prepararnos de forma integral para recibir al Señor. Y todo este asunto de preparación es porque en Navidad recibimos a una persona muy especial, un niño nace en un pesebre lleno de amor y humildad para enseñarnos que el verdadero amor se expresó en una cruz al derramar su sangre por nuestra salvación. ¡Jesús va  a nacer! ¿Cómo lo vas a recibir?

¿Será que cuando Jesús nace estarás más ebrio que en carnavales y ni recordarás que estamos celebrando realmente? ¿O estarás en una fiesta familiar murmurando sobre el terrible nuevo peinado de tu prima que envidias porque tiene un mejor trabajo que tú? ¿O llegará Jesús a una casa donde todos cenan en cuartos separados, no se hablan y sólo compran regalos navideños para seguir una tradición? No es un cliché cuando hablamos del Adviento o la Navidad, porque aunque sea el mismo mensaje de siempre de esperanza, reflexión y amor, parece que las personas no captan la idea de la celebración y se enfocan en un mundo paralelo que no tiene nada que ver con lo que Navidad significa. Y si no sabemos el significado de la Navidad, mucho menos vamos a vivir el Adviento considerando que este se debe vivir mucho antes.

Aprendamos a vivir este Adviento con reflexión y oración, pero también con ánimos y alegría.

 

¡Ya viene Cristo! Y si no encuentras aún la esencia de estas semanas previas, piensa en lo siguiente:

¿Cómo te prepararías para recibir a tu hijo que va a nacer o a un hermanito nuevo? De seguro estarías cuidando tu salud, orando y comprando todo para estar preparado(a) a su llegada. Así mismo Jesús quiere que lo recibamos: listos y en ánimos de esperanza y gozo. Que estas  semanas de Adviento sean el tiempo perfecto de preparación para recibir a Jesús. Ora, busca tener una mejor actitud, llama a ese amigo lejano que con quien no hablabas desde hace mucho, sonríe más, escucha villancicos pero vive sus letras y enseñanzas, saca a tu perro a pasear más (porque ellos también tienen derecho) y sé generoso. Pero no sólo en esta fecha, sino que deja que el espíritu navideño que ya se asoma se te contagie para todo el año y celebremos este 25 de Diciembre que Jesús nació, pero sigamos en los demás días celebrando su presencia en nuestro corazón. ¿Cómo vivirás estas 3 semanas que faltan de Adviento? ¿Consumido por las compras o lleno del espíritu de amor que Cristo siembra día a día con su misericordia?

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