Alicia en el vía crucis juvenil

March 7, 2016

 

  • Alicia ya son las 7:15 p.m. Vienes tarde. Te dije que debes leer una estación.

  • Mariee cálmate, soy la octava estación. O c t a v a. Y el vía crucis ni siquiera ha empezado. Vengo de la clase de danza contemporánea hecha un desastre, déjame ira casa, me cambio y voy para allá.

  • 7:20 p.m Alicia, te quiero a las 7:45 por tarde acá. Si no le doy a otra chica tu estación.

 

Sí, lo sé. A veces suelo ser algo intensa en temas de responsabilidad, pero Alicia necesita un sorbo de presión para comprender que no puede estar todo el tiempo “chilleando la vida”. Gracias a Dios mi estimada llegó a eso de las 8 pm y aún íbamos por la segunda estación.

Es común que en tiempo de Cuaresma muchas parroquias realicen vía crucis los viernes como un signo de reflexión y oración mientras recordamos la pasión de Jesús. En la parroquia dónde asistimos, se realiza desde un par de años para acá el vía crucis juvenil, una forma eficiente e inteligente a mi parecer de convocar una gran masa de jóvenes (la mayoría de confirmación, los que quedan activos después del retiro pre cuaresmal y la pastoral juvenil en sí) para caminar por las calles con la imagen de Jesús y vivir como hermanos en Cristo un momento de oración en comunidad y a la vez ayuda a vivir una experiencia diferente a la juventud en lugar de que estén un viernes por la noche de Cuaresma en una discoteca o haciendo algo más que no sea productivo. Claro está, suponemos que después de que acaba el vía crucis a eso de las 9:00 p.m los chicos o van a sus casas o se disponen a hacer algo que no mate todo el “feeling” espiritual que acaban de cultivar en el vía crucis. Al menos eso espero yo, porque no somos una tanda de jóvenes hipócritas, ¿verdad?

 

Retomando el tema de Alicia, le pedí que me diera una mano leyendo una de las estaciones ya que eso ayuda a los jóvenes que están empezando esta vivencia de fe a comprometerse, sentirse parte de algo y les da motivación al ver que son tomados en cuenta para funciones importantes y que se confía en ellos. Alicia es más fría en ese sentido. Quiero pensar que sus múltiples funciones de coordinación en la academia, su casi carrera finalizada y el hecho de que siempre es tomada en cuenta aunque no esté coordinando algo en la pastoral juvenil la tienen medio alzadita. Después me encargaré de bajarla de su nube imaginaria de emociones narcisistas. Pero eso es para otro tema. El punto es que le pedí que colaborara con una estación y su función era bastante sencilla: sólo debía permanecer con los demás lectores en la parte posterior del vía crucis cerca del micrófono hasta leer su estación y luego podía incorporarse con el resto de los chicos para terminar de vivir el vía crucis con su grupo.

 

Debo admitir que esa noche entre buscar relevos y rellenos de canciones casi no hablé con ella. Sé que leyó bien y que se quedó al resto del vía crucis, por lo que pensé que sería una noche tranquila y sin nada que decir. Qué equivocada estaba. Justo antes de tomar el taxi a casa pude divisar a Alicia hablando con un chico que no supe reconocer (ese tema también será para después) pero como buena amiga y sabiendo que ella suele ser medio sensible en los temas de ignorarla me acerqué para despedirme de ella. Y en efecto, fue una doble intención para saber con qué susodicho hablaba. Vaya susodicho. Repito, ese tema es para después. Entre abrazos, un “hablamos luego” y uno que otro agradecimiento por leer tan bien, Alicia dijo lo que temía.

  • Tú, yo, Skype, ahora.

  • ¿Ahora o cuando llegue a casa? (mi chiste malo no le hizo gracia) Alice, te dije que iría a casa de Marty a ver películas, pero mañana nos veremos en la clase de zumba, ¿no?

  • Se me va a olvidar el cuento y tú vas a haber perdido algo que escribir.

 

Okei, ella sabe cómo tocar puntos débiles y sabía que eso me engancharía por completo.

  • A veces me estresas, ¿sabes? Bien, en Skype a eso de las 11:30 p.m. Más te vale que sea algo interesante.

  • Lo será querida, lo será. Por cierto, qué bien te queda el azul. Pero deberías intentar otro color. Para variar la rutina. Ya pareces uniformada de una tienda de ventas de agua cristalina.

  • Estamos en Cuaresma. Deja el bullying amistoso para después. (Pero debo admitir que su comentario me dio risa)

 

Después de reírme a morir en casa de Marty con las chicas y comer tantos emparedados de atún como fuesen posibles, llegué a casa 15 minutos antes de las 12. Como al día siguiente estaba libre del trabajo quise ser leal con la humanidad y le escribí a Alicia. Ella por supuesto estaba despierta, esperándome y porque había estado hablando desde las 9:30 p.m con su amigo nuevo aún le quedaban fuerzas para dialogar. Encendí la computadora, activé el Skype y pude ver su sonrisa de complejo de gato Chessire del otro lado de la cámara mientras vestía un suéter morado que decía “I just need a trip to Narnia”.

Hablamos un poco del día en la academia, de los tranques gracias al colegio y del increíble amor a la Nutella por culpa de mi prima que me había regalado un tarro gigante la semana pasada. Luego, porque el tiempo es oro y el sueño ya apremiaba, Alicia me contó con sus propias palabras y sus ademanes tan cómicos y poco comunes lo que había visto y vivido en el vía crucis.

 

Aquí su narración:

  • Mariee en verdad todo bien. Me encantó el vía crucis y aunque debo decir que la ruta fue algo larga, no me cansó ni me pareció tedioso. Y dile a la chica que se encargó de hacer las oraciones de cada estación y reflexiones que es una bárbara. Alucinante trabajo de organización. En verdad. Pero, ¿sabes qué carrizo me sacó de quicio? ¿Sabes qué sí fue tedioso? Tú disculpa y sé que sonaré algo anticuada, pero Mariee, ¿para qué va una masa enorme de chicos a “vivir” el vía crucis si se la pasan chateando todo el trayecto y hablando mientras se leen las estaciones? Aclárame eso porque si es por tema de que se vea gente en el vía crucis prefiero que sólo vayan 5 que estarán de verdad involucrados a 50 que ni saben lo que están viviendo. En serio, qué falta de todo. Están allí caminando en medio de la calle, dando testimonio a todos los demás que los ven pasar de que la juventud católica tiene esperanza y sigue viva y dan un ejemplo que confunde. Oye, si van a pasar dos horas de su bendita noche del viernes caminando por las calle detrás de un anda que simboliza el camino de Jesús a la cruz, al menos denle el respeto que se merece. Tuve que regañar a tres, a tres Mariee de los 50 que estaban ahí. Unos agarrados de la mano y en cosas raras con la pareja, otros hablando y chismeando todo el trayecto y los demás con el celular a mano caminando, no orando ni escuchando, no Mariee, así no se puede. Y qué pena con los que sí fueron a vivir el vía crucis, porque con ese ambiente estaba complicado. Aun así seguiré yendo los próximos viernes. Debo dormir. Mañana tengo ensayo a las 9 am. Descansa amiga y gracias por escucharme.

 

La sesión de Alicia se cerró casi al instante y yo la verdad no sabía si sentirme feliz porque tenía algo nuevo que contar o decepcionada por lo que ella en efecto me había dicho. Creo que su reflexión está bastante obvia y su disgusto tiene mucha razón. Como jóvenes, solemos ser activos en lo que nos gusta. Y si somos jóvenes que de una forma u otra nos hemos acostumbrado a ir a la Iglesia y participar de sus actividades, debemos comprender que las mismas van ligadas a un tema de vivencia de fe y no de cumplir porque sí o por ser un “spot” de parkin entre amigos. El vía crucis juvenil, al igual que otros eventos, son momentos de oración, reflexión y silencio donde nos reunimos en torno al Señor para meditar y aumentar nuestra fe y vivencia espiritual. Dejemos de ver la Iglesia y sus actividades como una excusa para decirles a nuestros padres que vamos a “orar” cuando en realidad vamos a ver todo como un círculo social. Te invito a ver la oración como algo indispensable en tu vida y aprovechar al máximo estos momentos para crecer espiritualmente.

 

Tú como joven sé el primero en dar testimonio y ejemplo de que somos lo suficientemente maduros para distinguir entre un momento de relajo y diversión y otro de oración y silencio. Que esta Cuaresma la podamos vivir con la mirada fija en Jesús, el amigo fiel y Salvador que dio su vida por nosotros y nos dejó ese regalo de amor para la eternidad. Como siempre, gracias Alicia por permitirme escribir de tus vivencias.

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