Hablemos de etiquetas sociales

March 18, 2016

 

¡Hola!  Me llamo Yisell, tengo 25 años, soy una joven normal  en un mundo no tan normal… o será al revés… En fin pertenezco a este mundo tan hermoso que Dios nos ha dejado para administrar como uno más de ustedes.

 

Bueno en realidad hace mucho tiempo tenía ganas de escribir pero no encontraba el motor ni un inicio para empezar a hacerlo, hasta que un buen día una amiga nuestra  me invito a este Blog (gracias Lorena), así que en pocas palabras a ella deben el hecho de conocer un poco más de esta mente perturbada e intrépida, y pues yo tengo el gusto de conocerles.

 

Luego de que ya me conocen un poco y saben el motivo de mi llegada a interrumpir este blog con mis loqueras… me gustaría plantearles a ustedes mis nuevos compañeros de aventuras  una disyuntiva que emana en lo más profundo de mi mente desde hace muchos años y que ¿por qué no?  Me aqueja como a muchos de los jóvenes de esta sociedad. Siempre he pensado que si no existieran LAS ETIQUETAS nuestra vida de jóvenes sería mucho más fácil, feliz y libre de vivir. Bueno, ya notaron que deseo expresar mi rotundo repudio a las ETIQUETAS SOCIALES,  sí, esas que son el pan nuestro de cada día, esas que por más que tengamos una súper autoestima nos aquejan y lastiman directa o indirectamente, aquellas con las que debemos luchar para tener un sentido de pertenencia.

 

¿Que son las ETIQUETAS SOCIALES?  Para mi concepto un poco errado son aquellas con las cuales señalas a una persona y la clasificas; hay muchos tipos de etiqueta, por ejemplo la clase social, tu color de piel, el barrio de dónde provienes, tus gustos musicales, tu religión, ideales políticos, en fin, hay miles de ellas en todo el mundo y cada vez que pasan los años descubro una nueva de ellas entre nosotros.

 

Las ETIQUETAS SOCIALES se dan en todos los entornos de la vida; inclusive en las Comunidades Juveniles dentro de una Parroquia, así que no pensemos que son cosas de las cuales por ser jóvenes cristianos no practicamos o vivimos. Por lo que me pregunto ¿estaremos sirviendo de mejor manera al Señor practicándolas? Es difícil aceptar que las realizamos, pero por ejemplo, dentro de la Pastoral Juvenil adonde pertenezco suele ocurrir que el 90% de las peleas o discordancia radica en la falta de respeto y entendimiento de las personalidades de cada miembro de la misma, es decir por ETIQUETAR a una persona te predispones a escucharla o aceptar que sus ideas también son valiosas y te pueden ayudar a seguir en tu caminar; siento que si dejáramos de ETIQUETARNOS entre nosotros seríamos un mejor ejemplo de amor y aceptación para aquellos jóvenes que están fuera de nuestras parroquias porque saben, pueden haber miles de chicos y chicas con ansias de servir al Señor pero tal vez sienten que serán rechazados por sus actos pasados o su forma de ser en el presente y pues creo que una mejor y linda forma de evangelizar a jóvenes es enseñarles que no importa lo que eres, de dónde vienes, hacia dónde vas; simplemente el amor a Dios y tus ganas de servirle; en el camino muchos cambiamos y te sorprenderías de pensar que alguien como tú pudo ayudar a esa transformación y que fuiste puente para que un joven llegara a descubrir lo maravilloso y divertido que es Jesús.

 

Ahora pregúntate mirándote fijamente al espejo, ¿por qué nos importan tanto las ETIQUETAS? Si en contexto a los ojos de Dios todo somos iguales y sus hijos. Debería importarnos más que piensa el Señor de nosotros y si en realidad estamos viviendo a su imagen y semejanza; ¿por qué gastar de nuestro tiempo y esfuerzo en señalar y clasificar a una persona? Porque sencillamente no es igual a nosotros, tanto física como mentalmente. ¿No creen que sería muy aburrido estar en un mundo donde todos pensáramos igual? ¿Dónde todos hiciéramos lo mismo? Si sé que más que ayudarlos estoy como enredando más sus pensamientos., pero dice que por algo se empieza, tal vez no se lo hayan preguntado y con esto despierte su verdadero espíritu.

 

Bueno a mi opinión y sugerencia si así desean tomarlo, como jóvenes cristianos deberíamos comenzar por ser más como Jesús; que amó a su prójimo como a sus propios hermanos y nunca los señaló ni mucho menos juzgó, alcontrario, obedeció los designios de su padre y por amor murió por toda la humanidad… Sí es más fácil decirlo que hacerlo, lo sé, de seguro pensaron lo mismo que yo, hasta el día que por fin me vi al espejo y me dije: si Dios me ama por lo que soy y no soy perfecta, ¿quién soy yo para negarle amor a otro que es tan imperfecto como yo?

 

Me parece más bien que deberíamos ser hermanos y dar correcciones fraternas si sientes que un hermano se está equivocando y darle consejos más que anteponernos a juzgar; pero en el caso de los señalamientos deberíamos por empezar a aceptarnos a nosotros mismos para así aceptar a los demás y darnos cuenta que si Jesús te puso a una persona muy diferente a ti puede ser para que mutuamente aprendan, si Dios no creyera en la humanidad no la hubiese salvado.

 

Ya para despedirme me gustaría dejarles una cita Bíblica para reflexionar y espero que esta sea la primera de muchas aventuras juntos. ¡Hasta Pronto!

 

“Que nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que tu palabra, tu conducta, tu amor, tu fe y tu limpio proceder te conviertan en modelo para los creyentes.”  (1 Timoteo 4:12)

 

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