La música que escuchamos

April 15, 2016

 

¿Qué tal si en esta ocasión hablamos de la música que escuchamos diariamente?

¿Qué tipo de música es la que realmente como jóvenes católicos debemos escuchar?

¿Somos malos o desagradamos a Dios si no escuchamos música católica como único gusto o si no nos terminan de agradar más que para actividades de la parroquia o afines?

 

Creo que éstas y claro que muchas más preguntas se han hecho sobre este tema.

 

Personalmente me declaro fan de todos los géneros musicales (Salsa, Típico, Reggae, Pop, Merengue…etc.) como toda persona latinoamericana; pero aún no hay ningún cantante católico que de veras termine de sorprenderme o inspirarme para escuchar todo un día, fuera de las actividades parroquiales o como único gusto musical; aunque debo ser sincera y decir que las canciones del ENRJ son de las que más me han enganchado como joven, son de esas canciones que no te aburren y que más que ver como una persona vela perpetua (Def.  Persona que sólo sabe estar en la parroquia y hablar del tema, creyéndose mejor que los demás y que se comporta más como un fanático que como un verdadero seguidor de fe), son divertidas, dinámicas y espirituales.

 

¿Que buscamos a la hora de escoger un cantante o tema musical como nuestro favorito? En teoría, desde tiempos remotos se nos atribuyen a los jóvenes los temas movidos y de desboque que a la perspectiva de la comunidad de adultos, padres de familia son de lo peor que existe, no sirven o no dicen nada; es decir, en palabras de algunos papás ya no son como antes (ojo y entre los 70’s 80’s 90’s que son sus épocas habían canciones y cantantes desbocados, solo que ahora son ellos los adultos, no los jóvenes), pero no necesariamente siempre es así; seamos sinceros, las canciones entre los jóvenes son diversas: muchas veces la canción es vulgar desde su léxico, pero nos captura por su esencia musical (ritmo), no por su letra; mientras que otras tienen excelente letra, pero no un buen ritmo; las hay con palabras bonitas pero con mensajes subliminales y están aquellas que son lindas letras y buenos ritmos pero el cantante es una mala influencia (en palabras reales, un asco) y están las que ocupan el 20% del total que son aquellas que su ritmo, letra e intérprete son de lo mejor que hay.

 

Pero con todo y esto son más atractivas para los jóvenes este tipo de canciones que aquellas que en teoría representan a nuestra religión, aunque hay muchas canciones que no son católicas, pero dan un mensaje de amor, paz y nos hablan del poder de Dios; y pues ocupan la mayor parte de nuestras carpetas musicales.

 

Ahora, volviendo a las preguntas del principio, no creo que nos hagan malas personas o desagrademos a Dios por bailarlas o cantarlas; más bien siento que no es el gozarlas o el que nos gusten, es si éstas cambiarían nuestra manera muy particular de pensar o nuestra esencia como jóvenes, que nos dejemos llevar y estas nos hagan caer en actos impuros y debiliten nuestra fe; que en teoría no debería pasar.

 

Visto esto desde mi punto crítico musical creo que a nuestra iglesia o más bien a nuestra religión le faltan esos compositores e intérpretes que en realidad busquen un cambio y una real evolución de nuestra música católica; ya que si nos ponemos a prestar atención, la mayoría de las nuevas canciones son esencia viva de aquella clásica música sacra de nuestra iglesia, solo con cambio de instrumentos y temporizador más movido o un conjunto fraccional de la letra de varias canciones antiguas. En esencia son pocos los compositores que relatan en sus letras testimonios de vida actuales, mensajes de amor con un diálogo llamativo a la juventud o accesible a su entendimiento o aquellos lindos pasajes bíblicos que han sido olvidados.

 

Con esto no estoy diciendo que sean malos compositores, intérpretes o malas canciones las que nos rodean actualmente, sino que siento que, aunque el fin no sea meramente comercial y lucrativo si deberían tomar la esencia comercial de cantantes del mundo para llegar a todo tipo de mercado y con mercado me refiero a todas las edades, razas, clases sociales y gustos.

No es por comparar, pero creo que este punto ha sido el que ha llevado a cantautores de otras religiones a que sus canciones sean tan populares, es más, hasta nosotros las coreamos y sinceramente nos gustan a tal punto de que sí las llevamos en nuestras carpetas musicales.

Y pues siento y entiendo que con ellas se evangeliza a las masas y es poner en función un don que Dios nos brinda para ser puente para enamorar al público de lo maravilloso que es el amor de Dios.

 

No soy la más informada en temas de música católica actual, pero sí de la música en sí y con esto creo que tanto yo puedo encontrar nuevos cantantes y canciones católicas favoritas como ustedes entender a aquellos que no son tan amantes de la música católica pero aun así son jóvenes que conocen el amor de Dios y que su fe no se mide por lo que escuchan.

 

Me despido con mi acostumbrada frase de reflexión para este fin de semana que empieza, gracias mis selectos lectores y bendiciones derrame el cielo sobre todos ustedes y sus seres amados.

 

“No pienses que el agradar a Dios está en obrar mucho como en obrarlo con buena Voluntad, sin propiedad y respetos.” – San Juan de la Cruz-

 

PD: Estén pendientes porque tengo un reto para todos ustedes.

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