Alicia en la Vigilia de Pentecostés

May 23, 2016

 

Me he despertado de la nada y ahora estoy asustada. Un amigo me ha escrito a las 3:00 a.m para preguntarme si estoy bien. Ha soñado conmigo y algo malo me ha pasado. ¿Habré muerto en su sueño?

 

Generalmente cuando las personas sueñan cosas así es por una premonición o porque algo malo se avecina. Le he respondido a las 4:35 a.m:

 

-Estoy bien, pero… ¿qué soñaste?

-…

 

Evidentemente aún duerme y ahora tengo que esperar a que responda, mientras tanto, me invade el temor, la duda y pasan por mi cabeza miles de escenas de terror ligadas a destino final o algo parecido. Pasan las horas y poco a poco he olvidado el tema. No me ha chocado un auto ni me he caído rumbo al trabajo, por ende, considero que será un día normal. Entrando a la oficina me llega un mensaje de Alicia:

 

-Hoy es la Vigilia de Pentecostés, ¿cierto?

 

-Sí querida, por cierto, Jason me ha escrito preguntándome si estoy bien. ¿Tú me ves bien?

 

- Pues, no te he visto como tal, pero supongo que sí. Cálmate. Sólo fue un sueño. Entonces… ¿vas a la Vigilia?

 

- ¿Por qué la insistencia? Espera, ¿no ibas a salir con Harry hoy para ver si arreglaban las cosas?

 

- Ya no tiene caso, dejaré eso así. Además, tengo siglos que no voy a una Vigilia.

 

- Fuiste a la Vigilia Pascual Alice…

 

- Pues quiero ir a esta también, ¿ahora es malo?

 

- No, no. Está bien. Dios… Es a las 7 pm. Yo tengo que leer, si quieres después vamos por helado.

 

- ¿Y tu dieta?

 

- Qué carrizo, bien. Vamos por yogur y granola, ¿te parece?

 

- ¿Vas a ir hasta el Casco Viejo a comprar eso? ¡Vaya!

 

- Me sacaste la paciencia, hablamos luego…

 

A veces Alicia me sacaba de quicio. Cuando estaba de mal humor solía hacer comentarios pesados sólo para descargar la mala vibra del momento. Y cuando yo estaba cerca en sus malos ratos, solía ser el triple de pesada porque sentía confianza en descargarse conmigo.

El resto de la tarde fue bastante normal. A eso del mediodía Jason me había por fin respondido diciéndome que me veía llorar en su sueño (sólo llorar desconsoladamente) y con esa respuesta me bastó para calmarme lo suficiente y olvidar el tema. Terminada la jornada, corrí a casa a cambiarme para estar una hora antes en la parroquia y así practicar la lectura que me tocaba proclamar y ver si podía hablar con Alicia antes de que empezara todo, sin embargo y como es de costumbre, ella llegó tarde y al finalizar la Vigilia, prácticamente voló del área. Yo me había quedado más tiempo grabando unos segmentos para el vídeo blog y una vez en casa recibí un mensaje de correo tan interesante y algo asustadizo al inicio que mejor lo leen ustedes mismos.

 

11:35 p.m – Tiene un nuevo mensaje de Alicia M.

 

(Por Alicia)

 

Una historia nueva para tu blog. No tengo idea de qué sucedió. Cuando pensé en asistir a la Vigilia no lo hice con ninguna intención dramática, simplemente quería como ese momento de paz y encuentro con Jesús en torno a una fecha tan especial como Pentecostés. La venida del Espíritu Santo siempre me ha causado un impacto profundo en mí tomando en cuenta los dones que nos brinda y cómo se asocia con ese fuego y esa intensa alegría, paz y misericordia que sentimos. Llegué como de costumbre tarde a la Vigilia y ya traía conmigo un buen número de dolores de cabeza. El año pasado no había podido asistir, por ende, debo declarar que era la primera vez que iba a una Vigilia de Pentecostés. Mariee me había comentado que  era parecido a la de Pascua, con varias lecturas y básicamente se trataba de una Misa un poco más larga. Esto había hecho que fuera algo tranquila y que llevase en un pequeño saco imaginaria mis múltiples problemas emocionales que de seguro no son necesarios de mencionar pero los mismos iban dispuestos a permanecer en su lugar. Lo que yo desconocía era que al terminar la Misa como tal, el padre procedería a exponer el Santísimo, apagar todas las luces del lugar y sumergirnos por aproximadamente una hora en un ambiente de paz, silencio y mucha oración. ¿Alguna vez han caído en descanso? Ya saben, cuando en pleno momento de oración el sacerdote impone las manos en tu cabeza y pues en muchas ocasiones sientes algo en tu interior o una fuerza que te hace caer. Yo nunca lo he experimentado porque debo admitir que me da algo de terror, sin embargo, pude sentir algo más extraño aún en la Vigilia que aún con algo de nerviosismo puedo contarles.

Dentro de este momento de oración el padre empezó a hablar fuerte, a orar en voz alta y todos los presentes se le unieron para crear un himno de voces encontradas que oraban sin cesar y al mismo tiempo, el coro seguía cantando de fondo y las personas, con todas sus cargas emocionales y físicas se habían aproximado al altar para estar más cerca del Santísimo y poder ser sanados. Yo, algo distante del altar en las bancas del medio temía porque algo me pasara, sin embargo, a medida que avanzaba la oración junto al Santísimo algo me decía que me acercara. Después de dudar por un buen tiempo, empecé a caminar rumbo al altar y entre la multitud encontré un espacio libre para arrodillarme ante el Santísimo. Cerré mis ojos, extendí mis manos y lo demás fue historia. Dejé que las palabras fluyeran por sí solas, las lágrimas empezaron a correr de forma incontrolable y todas esas vibras negativas que traía en mi cajón imaginario empezaron a salirse, como si empujaran dentro de mi corazón con tanta fuerza que pedían salirse del cajón. Y pues así fue. Lágrimas, oración intensa y fuerte y al final, en medio de la calma, cuando ya la hora santa llegaba a su fin y mis lágrimas se habían calmado, sentía de la nada y de forma muy fuerte una ventolina que recorrió toda mi espalda. De inmediato abrí los ojos y miré alrededor. Los abanicos yacían apagados y las personas en su mayoría habían retornado a sus asientos. Yo permanecía de rodillas a un costado del altar y justo cuando sentí aquel viento pude ver mi cuerpo caer en desbalance, haciéndome quedar sentada en el suelo. Uno de los amigos de Mariee que ayudaba en acogida me tendió la mano y pude incorporarme y casi dando un brinco, volví a mí puesto con temor pero a la vez sintiendo una extraña paz. No puedo recordar con exactitud todo lo que dije en aquella hora de oración, lo que sí sé es que dejé aquella noche en la iglesia todos mis temores, dolores y fantasmas pasados que aún me perseguían en sueños. No puedo descifrar qué sucedió, pero sé que fue una obra del Espíritu Santo. Y por más cuento de suspenso y fantasía que suene, a mis 22 años estoy segura que sentí eso durante la Vigilia y aún mi piel se pone de gallina al recordarlo.

 

Quería hablar con Mariee al respecto pero por todo lo que había experimentado en el momento sentía que debía asimilarlo sola primero. Por eso al finalizar la Vigilia desaparecí del lugar y me fui a casa a descansar. Medité lo ocurrido y luego pude escribir esto.

 

¿Mi mensaje con esta vivencia? No tengan miedo de abrir su corazón al Señor y de entregarle sus problemas, temores y dudas, Él siempre sabrá cómo y cuándo trabajar en tu vida para causar un impacto positivo y fuerte en tu corazón para dar lugar a cambios y nuevos caminos.

 

Please reload

Nuestra red de escritores"Como un granito demostaza" te da la bienvenida.

¿Tienes algún artículo que deseas publicar? ¡Únete a nuestra red de escritores! Envíanos tu escrito a comoungranitodemostazapty@gmail.com

  • Wix Facebook page
  • YouTube Social  Icon
  • Instagram Social Icon
Please reload

Recent Posts

November 15, 2019

October 22, 2019

October 15, 2019

October 4, 2019

September 26, 2019

September 24, 2019

Please reload