Nuevas reglas

May 8, 2018

Necesito vacaciones… Hace exactamente una semana pensé en cerrar el blog. Vamos, no es que quiera sonar dramática, sino que me parecía que ya era tiempo. Y para quien pueda pensar que el que ama escribir no tiene fecha de caducidad, puedo llevarme el asunto por otro lado y decir que se trata en realidad de un conjunto algo insólito de comprender para algunos el hecho de sentar prioridades.

 

Me tomó lo que llevo hasta hora de vida darme cuenta de que soy una persona emocionalmente inestable. Me acelero fácil, a veces no controlo mis emociones y de paso…me desespero, sino pregúntenle a mi internista, que me acaba de regañar por andar haciendo demasiadas cosas a la vez en poco tiempo, casi como si quisiera llevarle la delantera al reloj. ¿Cómo así? Pues soy de esas personas que tiene una lista de cosas que hacer y siente que 24 horas no son suficientes, por eso, me acelero durante 4 horas de la mañana en hacer todo bajo un nivel de estrés cuyos valores agregados aún no sé medir, para luego estar el resto del día con una tonelada de ocio sólo porque no sé controlar mi ansiedad o panorama extraño de cómo administrar mis acciones. Suena tétrico y hasta algo exagerado, pero me afecta tanto que me encuentro en un estado caótico a nivel mental       que me hace recordarme internamente cada 5 minutos que debo tomar las cosas con calma, sino no necesitaré ser adivina para saber cómo podría caer en pasmo o un estado de muerte interna sólo por andar por ahí acelerada de la vida.

 

Entonces, ¿qué conclusiones puedo arrojar?

 

Comencemos por establecer un patrón base, el hecho de que en menos de un mes me di cuenta que tenía 25 años. Sí, ¿qué tan poco coherente puede sonar esto? Para la mayoría, demasiado. Para mí, mi alarma acaba de sonar para entrar en la realidad que debí pisar hacer mucho tiempo. Llámenlo cosas del destino, un ambiente paralelo, miedo al cambio o hasta una venda abstracta que me alejaba de mi posición real, pero recién me di cuenta que este 2018 era en definitiva el año de los cambios. Y estoy más que segura que ese viaje a España donde estuve un mes entero compartiéndo conmigo, con mi persona y solo con mi yo en particular, me hicieron ver que habían muchas cosas en tierra que tenía que soltar para poder entrar en un capítulo de mi vida que ya tocaba escribir desde hace bastante rato. Quizás en una mirada superficial todo sigue igual, tengo la misma edad de hace 10 meses, pero mi mentalidad tomó un giro de 180 grados, de esos que ves notables en otras personas y te preguntas… ¿y yo para cuando? Pues, creo que ese tiempo llegó para mí y hasta ahora me estoy percatando. Y no se trata de algo en específico que cambió mi vida o un día mágico que me abrió los ojos, simplemente fueron pequeños momentos y decisiones algo fuertes para mí pero necesarias que me han ido colocando justo en el lugar donde debo estar. No es la posición más cómoda, ni la más tranquila, pero sí es donde me siento decidida a mantenerme por ahora. La vida me ha enseñado que los cambios son necesarios y que en medio de ellos aprendes a ver con claridad quiénes están de verdad como amigos, quiénes solo están para enseñarte un par de lecciones e irse y quiénes ni siquiera tenían que llegar pero aún así los dejaste entrar. Este último mes ha sido una montaña rusa de emociones pero para no sonar como un típico cliché, puedo decir que ha sido una montaña rusa cuyas vueltas yo misma he podido elegir. Parece algo un poco incómodo y hasta cruel, pero estamos destinados como seres humanos a experimentar momentos agrios sólo para aprender lecciones valiosas que nos ayudan a no tomar los mismos caminos, porque no somos de los que aprenden leyendo un manual, sino en una metodología de ensayo y error. Mi trabajo, mis amistades, mis proyectos, lo que he dejado ir y lo que yo misma he tocado puerta para tener un nuevo comienzo representan las nuevas reglas de mi vida, tal y como lo canta Dua Lipa…no tomes el teléfono, no busques la amistad de alguien que no te representa algo bueno y no abras la puerta a aquello que después no podrás superar. Llega ese momento clave donde te das cuenta que creciste, que hay cosas que cambiar, algunas que mejorar y otras, como este amor tan propio a evangelizar y desahogarme escribiendo que simplemente deben permanecer. Es cierto, ya no escribo tanto como antes, e incluso he sido algo tramposa en ocasiones al publicar escritos que tenía meses en mi bandeja de espera porque por el momento no surge nada nuevo ni hay inspiración cerca. Por eso, he decidido que la rutina de publicar todos los martes termina hoy, un lunes, porque me parece más valioso publicar de vez en cuando, cuando surge algo espontáneo y fresco que compartir a simplemente buscar entre papeles digitales viejos que no fomentan en mí la misma llama de emoción al publicar un escrito. Este blog que representa mi vínculo emocional al descubierto seguirá vivo, más vivo que nunca, con una sentido más tangible a nivel sentimental para hacer eco de que me he vuelto una mujer un poco más consciente de todo, con las mismas inseguridades, quizás un par de problemas añadidos, pero ahora con mayor decisión a contar las cosas como deben ser…recién salidas de lo que vivo. Son nuevas reglas, sobre todo por este momento tan épico y diferente que estoy viviendo, donde las decisiones que estoy tomando me están conduciendo por un camino donde no sé si sepa manejarlo, pero es necesario que enfrente el reto para crecer, madurar y ser una mejor persona, porque no quiero mantenerme igual que hace un par de meses o años. Esto fue escrito el lunes 7 de mayo de 2018 a las 9:15 p.m.

 

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