En este 2018...

December 12, 2018

Pensar que es posible resumir un año completo en un par de líneas puede parecer algo un poco salido de contexto. 365 días representan 365 oportunidades, sueños, fallos, errores, lecciones y recuerdos, independientemente si son buenos o no tan agraciados. Pero pensar en una forma de resumir el 2018 resulta para mí un detox que pone en un plano más real todo lo que he logrado vs lo que creía que sería de este año cuando encendí una estrellita a la medianoche del 1 de enero. Entonces, ¿qué pasó este 2018 que puede hacerme sentir como alguien que aprovechó al máximo sus capacidades e incluso limitaciones?

 

Más que un escrito reflexivo o algo que les deje una lección de vida para contar a sus hijos, este 2018 y mis memorias representan un “shot” de realismo a mí misma, a esa Mariee que empezó el año con sueños y lo va a terminar con algunos inconclusos, con otros ya más que tachados y uno que otro nuevo que vino a asomarse en este último mes. Se trata de una auto carta para leerme cada noche en que dudo de mí misma, en que mis inseguridades son más fuertes que mi positivismo y en que mis ganas de auto evaluarme van en ascenso por las razones equivocadas. Y es por eso que advierto que quizás lo único que encuentres en este escrito sea un estilo de auto carta que expone un 2018 que resultó ser una montaña rusa bastante interesante en comparación al 2017…hasta cierto punto. No pretendo que aprendas algo de esto, pero tal vez te resulte interesante saber que como dice BTS (sí, tenía que mencionarlos) en una de sus canciones: a veces lo sueños son cosas tan simples como sentir que tenemos un sueño por el cual luchar.

 

En este 2018…

  • Viajé sola por primera vez y me hice la chévere y arriesgada para vivir por un mes en España. Tuve angelitos en el camino (como Wendy) quiénes me rescataron de la estación de Madrid a las 11 de la noche mientras ambas estábamos sin datta y pude experimentar hasta un par de sucesos paranormales (porque parece que no importa el contienente, de vez en cuando me persiguen). Supe lo que era la adrenalina de casi perder el último tren para Murcia, viajé en auto entre ciudades con compañeros de otros países que en poco tiempo se ganaron mi cariño y aprecio y aprendí que sí se puede tener un control del tiempo y de lo que hacemos (porque fue revitalizante poder organizarme y manejar sola cosas tan básicas como comprar algo para la despensa, armar un agenda de ejercicios y llevar el horario del tranvía para no llegar tarde a clases). Tocó llevar maletas más grandes que yo por mi cuenta, administrar mis euros y no morir en el intento y seguir indicaciones de ubicación, porque estar en ese aeropuerto de Barajas con sus excéntricas conexiones no es asunto sencillo.

  • Aprendí a no frustrar mis emociones: porque de paso me merezco un premio anual por a veces ser tan dramática a nivel emocional. Pero este 2018 fue una continuación en lecciones amorosas de finales del 2017 que me hizo abrir los ojos y darme cuenta que a veces solo se necesita hacer un “alto” y analizar adónde estamos direccionando nuestro corazón, si se trata de caprichos abismales producto de querer reencontrarnos con sentimientos que ya habíamos experimentado antes o si se trataba de un sentimiento real que no correspondía. Aprendí que las emociones no pueden acorralarnos teniendo muchas salidas alternas, que los besos no son sinónimo de amor siempre y que está bien sentir ese afecto por alguien aunque al final las cosas no funcionen, se trata de esos momentos que en medio de las pocas o muchas lágrimas que derramamos, son signo vital de que estamos vivos y que dejando atrás las complejidades de niños y las mil vueltas a la cabeza de querer hacer todo bien, vale la pena de vez en cuando aventarse sin paracaídas porque lo que experimentas y sientes al final sí queda como un buen recuerdo.

  • Hice un Master a distancia: ¿qué tiene de interesante? Probablemente nada, porque estar pegada horas a la computadora y estar en pijama escuchando una conferencia de 2 horas un domingo a las 7 am porque a esa hora eran las 5 pm en España no es el plan más dinámico. Sin embargo, es de esas cosas de tu “wishlist” de las cuales te puedes sentir orgulloso cuando después de 10 meses llega un chico de FedEx a dejarte un diploma magistral que dice que eres Master de una Universidad española que sabes que tiene prestigio, es allí donde sientes que aunque se trata de un simple pedazo de papel firmado por personas que ni siquiera conozco, hay un valor especial en eso que merece ser mencionado.

  • Descubrí que mis miedos eran más grandes que mi mente: ¿sabes de esas sensaciones que ignoras por mucho tiempo sólo por miedo a descubrir qué significa? Mi estrés fue un amigo inseparable este 2018 y lo interesante es que sus razones para estar a mi lado nunca fueron claras. Quizás por trabajo, por la parroquia o por mis inseguridades, descubrí que más que verdaderos demonios a los que temer, se trataba de un monstruo (al que bautizé como Achi hace unos días mientras leía un libro de superación personal) que yo misma estaba alimentando sin motivo definido y ahora se traducía en una cosa: ansiedad. No es nada del otro mundo, quizás tu también sufres de eso, pero escuchar a un especialista del área decir que mis actitudes me habían llevado por ese caminito pedregoso me hicieron ver que tantos tabúes de no querer afrontar complejidades mentales resulta innecesario cuando tenemos enfrente la respuesta de que sí se necesita ayuda y que nuestra mente es tan poderosa que debemos prestarle la debida atención para saber lidiar con esto.

  • Encontré un trabajo que me hizo reencontrarme y exigirme: fueron 2 meses desde que volví de España en que estuve revisando diariamente los portales de empleos por encontrar un trabajo que me motivara a madrugar y coger tranque de lunes a viernes…o sábados pues. Y lo encontré. ¿Lo curioso? Inicialmente había rechazado ir a la entrevista porque mi mente poco abierta creía que trabajar en Ciudad del Saber era lo peor por ubicación. Sin embargo, siento que Dios quiso darme una patada de lección al recibir una segunda llamada para ir a la primera entrevista y así me di cuenta que no solo se trataba de un puesto interesante, sino que estaba diciéndole sí a un nuevo mundo que nunca había explorado a nivel profesional: mood de hoteles. ¡Vaya sorpresa de las buenas! Es cierto, es un puesto que me ha exigido mucho pero a la vez he aprendido a ser más responsable, comunicativa, empática, sociable y sobre todo, me hizo reencontrarme con algo que me había hecho estudiar mercadeo desde un principio: el trato al cliente. Hablar con estudiantes, padres de familia, clientes demandantes y hasta un poco intimidantes me hizo despertar capacidades que tenía en “stock” y pulirlas para ser una mejor comunicadora. Y para hacer todo eso más gracioso, resultó ser mejor estar en Ciudad del Saber, un área tranquila, sin ver el caos del tráfico de la ciudad y de un salto a mi ruta desde casa.

  • Tomé decisiones en medio del mood JMJ: esto no es nada novedoso por el simple hecho de que el 2018 fue como la previa de toda la JMJ en cuanto a su organización. Sin embargo, sí debo mencionar que decidí seguir mis instintos y soltar un poco la cuerda cómoda para arriesgarme a experimentar la jornada en un ambiente más pesado como voluntaria de comunicaciones y estar en el caos de prensa. Eso no pasa aún, pero sé que será una vivencia caótica que cambiará mi vida y dejará huellas permanentes de ser partícipe de este magno evento desde algo que me gusta hacer y donde puedo brindar mis talentos para evangelizar.

  • Dije adiós a mi comunidad de juventud: probablemente de las decisiones más difíciles pero necesarias de mi año. Charitas había sido los últimos 7 años mi posada segura, mi hogar, mi equipo de trabajo, mi segunda familia. Y el simple hecho de tener cada semana un encuentro con estos chicos para orar, reír, incluso discutir o afrontar retos resultaba una rutina casi que necesaria en mi vida. Pero crecer con Charitas me había enseñado tanto, entre eso que debía saber decir adiós cuando ya el tiempo ameritaba, porque aunque se trataba de una comunidad que por edad aún podía seguir, sentía que ese espacio seguro que me había regalado tantas buenas memorias debía ponérsele un final para emprender nuevos caminos, eso sí, sin dejar mi vida espiritual y servicio a la Iglesia. Y por eso, un sábado de mayo, con el 45% de los chicos reunidos, dije adiós. No hubo lágrimas ni drama, solo palabras sinceras y buenos deseos, prometiendo que el que una vez fue de la familia Charitas tenía que serlo para siempre. Lo admito, extraño las formaciones y trabajar en cada actividad, pero es de esas decisiones que puedo mirar atrás en este año y sentirme bien porque fue una buena decisión. De esas que te muestan que vas creciendo y que lo aprendido queda allí en tu corazón.

  • Por primera vez desde N’SYNC en el 2000, me obsesioné con un boyband: mis sinceras disculpas a quiénes agobie, fastidié y hasta colmé de paciencia con este tema, pero fue bastante inevitable. Todo empezó con un episodio de Teens react donde chicos de varias edades reaccionaban a videos de K-POP. Estuve a punto de no ver el video porque nunca me había llamado la atención la música coreana ni sus grupos (aparte que en mi mente eran como que demasiados integrantes para una sola banda). Entre los 5 o 6 grupos a que los chicos reaccionaron, un video captó mi atención: Not Today de BTS. Y desde el preciso momento en que decidí buscar el video en YouTube, todo cambió. De Not Today a Blood, sweat and tears, luego a Micr Drop y pasando por DNA, en menos de 2 semanas quedé de una forma casi que sorprendente y en tiempo record como fan de BTS. Luego vinieron los pedidos de posters, albumes, DVD, abrigos y demás a Korea y por último convertí a una que otra prima o amiga en Army. Hasta aquí puede sonar todo muy loco y hasta ilógico por experimentar en una chica de 25 años (porque tenía 25 cuando conocí su música) pero antes de prejuzgar o decir que las fans de ellos estamos solamente cautivadas por su talento, movimientos de baile y belleza demasiado notoria (y no se atrevan a discutirme eso), eso algo mucho más profundo lo que BTS ha marcado en este 2018 en mi vida. Precisamente su serie musical de discos titulado “Love Yourself” se convirtió en la fuente de motivación para que yo comprendiera muchas cosas (y escribiera alguno que otro tema sobre esto en el blog también). Las letras de sus canciones (de todas) al traducirse a inglés o español son poesía. Y si no me creen, búsquenlas. Una invitación permanente a amarnos a nosotros mismos, de quitarnos las máscaras que nos hacen fingir amor o decir que amamos cuando no es así, un grito desesperado por alcanzar sueños extremos, cuando lo importante es ser felices, incluso con anhelos simples y sin tanta complejidad. Y más importante, salvarnos a nosotros mismos para sentirnos bien y poder decir que somos personas que disfrutan el momento y que no se dejan eclipsar por los prejuicios de los demás, en especial cuando no creen en ti. Entonces, aunque sí acepto que parezco una fangirl de 14 años emocionada con cada presentación, serie, premiación o cosa que estos 7 chicos hacen, el trasfondo tiene un valor personal muy propio que muchas personas comparten a nivel global, haciendo ser un Army (parte de su fandom) algo que representa una familia. Y aunque no lo crean, el simple hecho de ser fan de ellos me ha regalado un buen par de amistades este año que son demasiado valiosas.

  • Me propuse metas claras: cosas tan básicas como entrar al gimnasio y no abandonar a mitad de mes, comer más sano, leer más libros, ver solo una serie de Netflix a la vez y hacer un viaje a otro país por año son cosas tan sencillas que quizás para otros ni tendrían que ser mencionadas. Pero detrás de cada pqueño sueño o meta hay una sonrisa de satisfacción que sumándolas hacen un 2018 bastante complejo.

Aún quedan muchos días para que acabe el 2018 y de seguro muchas cosas pasarán que no estarán expresadas en este escrito, pero este breve resumen es algo liberador y reconfortante para detenerme a leer y decir: vaya que valió la pena este año y todas sus vueltas inesperadas. Brindo por un 2019 lleno de sorpresas, porque si solo me siento a pedir y pedir, ya no sería un 2019 con algo para emocionarse.

Please reload

Nuestra red de escritores"Como un granito demostaza" te da la bienvenida.

¿Tienes algún artículo que deseas publicar? ¡Únete a nuestra red de escritores! Envíanos tu escrito a comoungranitodemostazapty@gmail.com

  • Wix Facebook page
  • YouTube Social  Icon
  • Instagram Social Icon
Please reload

Recent Posts

November 15, 2019

October 22, 2019

October 15, 2019

October 4, 2019

September 26, 2019

September 24, 2019

Please reload