Test: ¿te puedes hacer llamar un buen líder?

April 9, 2019

 

Las reglas son sencillas. Lee las descripciones cuidadosamente y si cumples con la misma suma un punto. No se vale tachar, borrar, mentir, autocalificarse en modo ego encendido y mucho menos idealizar lo que no es cierto.

 

Como una leve introducción a este escrito, he visto cientos de chicos que se hacen llamar líderes, lo proclaman como si se tratase de un decreto que les da un valor agregado como seres humanos. Se sienten superiores, intocables y sin ser muy extremista, poderosos. Pero el sentido de poder que manifiestan es solo una máscara, de esas que ocultan emociones desesperadas y esa necesidad de sentirse atendidos, importantes, valiosos. No buscan llevar un liderazgo decente, solo quieren un protagonismo raptado, porque se supone que donde sirven el protagonismo tiene nombre y apellido desde hace miles de años. Y si el mismo Jesús, servidor de todos, predica que debemos ser los últimos y siempre buscar ayudar y servir, ¿en qué doctrina se formaron estos chicos que al parecer captaron el mensaje en sentido contrario?

 

Y vamos, hay un enredo ancestral aquí, que involucra trabajo, espiritualidad y sobre todo protagonismo. Y se van a hartar de leer esta palabra a lo largo del escrito. Los que hemos sido o somos líderes siempre tocamos ambos lados. Hemos sidos malos en ciertas tomas de decisiones, actitudes y formas de buscar solucionar asuntos pendientes. Y también hemos sido buenos, escuchando a nuestro grupo, acertando en decisiones de alta trascendencia y siendo ejemplo. La pregunta es: ¿de qué lado estás más deambulando?

 

Escribo esto no sólo por desahogo sino por un sentir de emociones encontradas a través de los años: hay líderes que trabajan bien pero que les vale cebo los miembros de su comunidad. Hay líderes bien organizados con actitudes desastrosas, hay líderes que son ejemplo los 165 días del año pero del resto no se hacen responsable y hay líderes que lo único que tienen de líderes es el título, que hasta el sol de hoy resulta un enigma de cómo lo consiguieron.

Entonces, antes de desatar más demonios, ¿te atreves a contestar el test?

  1. Un líder escucha: y de verdad. Se da cuenta de los problemas de los miembros de su comunidad y no se centra en una isla de personas cuyas historias ya se sabe de vicio, sino que indaga en aquellos mares desconocidos pero igual de fascinantes. Es abierto a escuchar sugerencias, dar consejos y busca dialogar con sus miembros aunque a veces ellos no lo pidan directamente. Ese don de palabra y de comunicación se ve reflejado en una comunidad que se acerca sin temores al rechazo o a una respuesta vaga, en busca de una guía fija. Es acordarse de que un chico de 16 años de tu grupo te dijo que quería ir a unas clases de karate pero tenía miedo a que lo rechazaran y que tu puedas preguntarle días después de su prueba de aplicación como le fue, aunque él no te lo recuerde.

  2. Tiene carácter: y que no se malinterprete con tener una personalidad amargada. Un líder debe ser capaz de defender sus ideales y no dejarse llevar por la tibia marea que al final se convierte en un ojo de agua que te lleva a la muerte. Debe emitir sus opiniones de forma clara, respetuosa y sin hacer alarde. Así como sabe escuchar a sus miembros, debe hacerse escuchar entre los demás que llevan la batuta de una pastoral y sobre todo debe defender lo correcto. Buscar que se cumpla la responsabilidad, el compromiso, derribar las excusas que otros tratan de conquistar como barrera y velar por el bien común de todos.

  3. Sabe aconsejar: y no sólo en términos amorosos. Si un día de reunión te tomas 2 minutos para pararte frente a los chicos de tu grupo y percatarte de que ¡hey!, tienes un par de seres humanos a tu cargo, bajo tu responsabilidad e incluso viéndote como una guía, ¿sabrías como guiarlos? Ya que quieras evitarlo o no, ser líder implica aconsejar. Y para poder hacer eso debes dejarte aconsejar primero y a la vez debes tener parte de tu vida resuelta para predicar lo que tanto hablas. No intentes aconsejar de lo que ni tú mismo sabes controlar o resolver, simplemente no te va a quedar bien puesto el vestido de guiar a un grupo.

  4. Da oportunidad: ¿podemos hacer un terriblemente enorme paréntesis en esto? Y déjenme tomar un respiro profundo antes de dedicarles las siguientes líneas. Oportunidad. Un buen líder forma a sus miembros para que crezcan, para que un día no muy lejano también sean líderes, identifica sus talentos y trabaja en ellos y sobre todo, les da un camino que recorrer, donde poco a poco descubren que el líder es solo una ayuda para descubrirse a sí mismos. Un líder que solo quiere tener las tareas, acciones y oportunidades para sí mismo es un líder egoísta, asustado por el posible potencial de sus miembros y es un candidato perfecto para expresar mi teoría de que muchas veces limitamos oportunidades a otros sólo por miedo a que sean mejores que nosotros. Si no le das alas a tus miembros…mejor córtate las tuyas también.

  5. Es mediador: hay suficiente drama en una pastoral juvenil como para que el líder también venga a protagonizar algunas situaciones. Un líder busca ser intermediario de situaciones conflictivas, no es el ángel de la guarda de nadie, pero siempre apela al diálogo, a promover la calma y saber como bajonear los humores negros y sus derivados para que todo se solucione en paz.

  6. Da críticas constructivas: no es el papá de nadie para andar pegando con reglas o castigando, pero sí toma la palabra cuando siente que alguna actitud o comportamiento está fuera de lugar. Desde algo tan simple como llaamr la atención por publicaciones “random” en redes sociales hasta buscar conversar con alguien que genera cisaña, el líder no tiene miedo de causar algo de polémica a veces, porque aunque ese chico o chica se moleste de a momento o diga que te entrometes, te agradecerá más adelante por guiarlo y no dejar que siguiera bailando entre fango. Es sí, cuidado con la manera en que buscas corregir, recuerda, no eres papá o mamá con regla o chancleta.

  7. Es ejemplo: ay señor, este punto es caóticamente serio. No hay mucho que decir al respecto de esto, salvo que no puedes exigir algo que tú mismo no practicas. Ser líder no es ser perfecto, pero sí es estar claro en que camino pisas a diario en busca de que tu comunidad vaya por esa misma senda.

  8. Es creativo y proactivo: si mi líder sigue haciendo las misma dinámicas, llevándonos a los mismos lugares y rigiéndose bajo un mismo estilo de calendario, please jubílenlo. Si bien es cierto todos servimos al Señor y estamos en la Iglesia por nuestra fe y caminar espiritual, sin embargo, no se nos puede olvidar que estamos trabajando con jóvenes y hay un límite de aceptación de aburrimiento, rutina y falta de dinamismo. Hay que buscar innovar en como hacemos las formaciones, hay que ir por destinos diferentes, hay que investigar más y sobre todo, hay que tener creatividad.

  9. Acepta corrección fraterna: ¿pensaban que la onda solo era de un solo lado? Al final un líder es igual un ser humano que en medio de sus conocimientos y buenas prácticas también tiene espacio para cometer muchos errores y tener actitudes algo desfasadas en momentos cumbres producto del estrés o porque simplemente amaneció con una nube negra encima. Si eres buen líder, sabrás escuchar, bajar la cabeza y aceptar correcciones cuando te equivocas, porque en efecto, muchas veces te va a pasar.

  10. Conoce a su comunidad: el que sea líder y no se sepa mínimo el nombre y apellido de sus miembros que porfa se vaya a tomar un paseo por GO sin cobrar los $200.00. ¡Vamos! Es ley conocer con quiénes estás tratando. No necesitas que llenen un formulario o crearles un expediente para que tengas su perfil a mano, se trata de tener la verdadera intención de conocer quiénes son, qué hacen, por qué están aquí y como desde tu rol puedes ayudar a su camino espiritual en esta hermosa faceta de Pastoral Juvenil.

 

 

¿Fue demasiado? Si lograste identificarte con al menos 7 de 10, ¡vamos bien! Al final este test solo es un ejemplo del punto 8 (creatividad), ¿a poco no te intrigó leer más este escrito sólo porque había un test de por medio?

Oro por tu labor y porque ser líder no sólo te saque canas, sino que te edifique y sea productivo para aprender, ayudar y crecer personal y espiritualmente rumbo a al alcanzar la Santidad. Dios te bendiga.

 

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