Diarios de Semana Santa (Stephany): Del dolor a la alegría de un Cristo vivo

April 22, 2019

 

2 semanas antes de Semana Santa:
Sabiendo que estábamos a 2 semanas de la Semana Mayor y con más trabajo en mi parroquia le pido a una amiga (ex-lider de la comunidad que ahora liderizo) un par de tips de como no perder el control ni la cordura en la comunidad como tal  y entre platicas termine creándome algo bueno en mi mente para que absolutamente todo desde la semana antes estuviese perfecto.


1 semana antes de Semana Santa:
Domingo 7 de abril: Ese domingo había decidido ir a la misa de la tarde para tomarlo más relax pero aun así tenía que asistir a mi parroquia a una reunión de preparativos de Semana Santa y al alistarme veo que una de mis amigas de casi toda mi vida (para no decir que toda) me llama y me dice esa noticia que jamás podré olvidar... uno de mis mejores amigos había perdido la vida en un accidente. Al escuchar su voz quebrada y pensar que él ya no estaba empecé a temblar y desde ahí supe que todo lo que tenia perfectamente planeado no iba a funcionar porque ni siquiera sabía si realmente quería participar de la Semana Santa... pero ¿cómo les explico a mi comunidad que no voy a estar en semana tan importante? Eso no podía pasar. Entre universidad, shock, estrés y presión pre semana santa sentía que iba a explotar. El entierro de mi amigo para Diosidencia fue el viernes de dolores y en esa misa supe que Dios quería que desde ese día me entregara completmente  a Él. ¿Por qué? Siendo sincera no acostumbro a ir a las procesiones del viernes de dolores y estando en la misa quise ofrecer ese dolor que estaba atravesando de no querer participar en nada a hacerlo por esa madre de él; porque quién mas que mamá María para entender el dolor de una madre al perder a su hijo. Y para mi sorpresa  esa misma amiga a la que ya le había pedido los tips y todo para no perder el control estaba ahí y fue quien me habló y me hizo ver muchas cosas y ahí me di cuenta que yo podía dejar el dolor a un lado y dar mi corazón y mi disposición a Dios y a mi comunidad.


Domingo de Ramos:
Este es el día  en el que todo iba a comenzar. Ya me había preparado psicológicamente para apoyar con los chicos en todo. Ya nos sabíamos el orden de que iba primero de que cosa, como siempre los chicos de mi comunidad atentos de que nada se saliera de control, como por ejemplo el hecho de estar repartiéndole a los fieles las palmitas para la procesión. Todo perfecto. Un par de bajas por canciones que me recordaban a mi amigo pero yo misma me decía que no me podía echar a morir asi que solo quedaba continuar.


Finalmente llegamos a la Semana Santa:
Esta semana esta misma amiga pide en un grupo chicos para el staff del viacrucis actuado que se hace todos los años en la parroquia, habia sido staff 2 veces antes y decidí serlo una vez mas, ¿por qué no? El martes teníamos que participar en la práctica de los chicos y al ver al chico que le tocaba ser Jesús algo en mí me dijo que ese viacrucis iba a ser diferente, pero fue uno de esos pensamientos que después uno deshace de su mente.


Jueves en la noche: Esa noche.. desde esa noche todo era diferente, desde que recibí la comunión y pedí a Jesús por el alma de mi amigo sentí todo muy diferente... sentía cada vez mas que ese viacrucis iba a hacer algo en mí ademas de que estaba bastante involucrada ayudando a la chica de los vestuarios también.

Llegó el viernes, muy esperado ese día en mí al parecer... entre ver que los chicos de mi comunidad estuvieran siempre rodeando el viacrucis para que las personas no pasaran a donde estaban actuando los demás y estar pendiente de cualquier acontecimiento del viacrucis no había caído en cuenta de lo que realmente pasaba hasta que el chico que era el encargado de la obra me dice que Jesús necesitaba más sangre, que le echara a los soldados  en las manos y látigos y al momento de echarla en los látigos de los soldados puse mi mano debajo y de inmediato pude ver como corría entre mis dedos esa sangre, que aunque era falsa me hizo caer en  cuenta de que Jesús derramó tanta sangre por mí y por todos los que estábamos ahí y al ver cuando ellos le dejaban las marcas de la sangre con el látigo me dolía cada vez más... en la estación en la que lo despojaron de sus vestiduras quedé literalmente en shock, recogí las vestiduras rotas y esta misma amiga de la que les he dicho antes me llama por mi nombre y me dice dámelo (los retazos que quedaron) y estaba aún en shock, sentí que temblaba y se lo dí  y ella me dice la siguiente estación es la del martillo y los clavos ( habíamos quedado en que yo los pondría en la estación) y yo solo supe salir corriendo a la siguiente estación y le di el martillo y los clavos a un chico para que los pusiera.. estuve ahí viendo como hacían la escena de la crucifixión y vi que uno de los soldados golpeó a Jesús de verdad en su pie y sentí ese dolor y no podía pensar en Jesús, en ese Jesús verdadero entregando su vida por mí y por todos y quise evadir eso y avancé... en la penúltima estación cuando vi a ese Jesús en los brazos de María aun pensaba en cómo pudo... cómo pudo hacerlo sin conocerme, sin ni siquiera decir un pero... luego al decirle que ya tenía que levantarse realmente sentí a ese Jesús, esas ganas de ayudarle y de preguntarle como estaba no eran normales.. en ese momento sentí que hablaba con el mismo Jesús y son preguntas que muchas veces en mi eterna curiosidad me gustaría hacerle. Esa noche en la procesión al ver al Santo Sepulcro aún sentía ese dolor y creo que en todos los años que he participado no había sentido tanto sufrimiento por ver a ese Jesús reencarnado en este chico esa mañana...
¡Ah! Olvidaba decirles, aún el viernes en la noche a pesar de todo el dolor no me sentía preparada para esa Pascua, quería estar aún en ese dolor ya que me sentía algo identificada porque después de que la vida siguió con o sin mi amigo al fin había llegado ese día en el que todos respetaban la muerte de Jesús y al mismo tiempo sentía ese respeto por la perdida de él.. pero lo diferente es que quería seguir en ese eterno luto. 
El sábado a eso del medio día leo un escrito de esta misma chica de la que les he mencionado que se llama "3 clavos y un martillo" y al leer me doy cuenta que la chica que la hizo reaccionar al pedirle el martillo y los clavos había sido yo y ahí realmente me dí cuenta de que ella siempre estuvo ahí, le pedí muchas fuerzas a Jesús y Él en toda mi cuaresma y semana santa la puso ahí en mi vida.. anteriormente hablábamos sólo aveces pero aún así siempre la he considerado amiga y desde aquel momento mas que cualquier amigo ella estuvo ahí y sé que fue el instrumento perfecto de Dios para mi Semana Santa, en ese momento dije: ¿sabes que? Yo voy a ir a la Vigilia, Cristo resucitó y se que con su infinita misericordia todos gozaremos con Él algún día. Y les puedo decir que sentí tanta alegría al cantarle  a ese Cristo Resucitado, creo que nunca había sentido tanta felicidad por la Pascua. Verdaderamente que Dios actúa de una manera maravillosa.

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