Un capricho llamado amistad

May 6, 2019

 

Cuando eres un infante sumergido en el mundo estruendoso y social de la primaria, quieres tener muchos amigos. Cuando llegas a secundaria y enfrentas a duras penas el bullying y conoces las verdaderas personalidades de un par de supuestos amigos, tu lista va bajando pero aún se mantiene en números confiables y verdes. Sin embargo, para cuando la Universidad golpea su cruda realidad de trasnochadas y responsabilidades extracurriculares que pueden incluir un novio (a), un trabajo o un hijo sin avisar, el término amigos se vuelve más difícil de explicar. Y al final terminamos usando la bendita frase cliché que tanto leemos en redes sociales: más vale calidad que cantidad. Claro, después de tantas desdichas con personas que consideras tus amigos y luego te dan la esplada, se vale estar un poco reacio al tema.

 

En el camino a crecer podemos encontrarnos con 2 tipos de amigos, pero con las descripciones podrás decirme luego si una de las 2 categorías no atina al título de “amistad”.

 

Crecer es sinónimo de cambios. Cuando las tardes de películas o de “parkin” deben ser reemplazadas por reuniones empresariales, de emprendimiento o clases de Universidad con horarios matones, la amistad se pone a prueba. Y es que a medida que vamos madurando el término “amigo” no se le atina a aquel que tiene tus mismos gustos o con quien chateas 24/7, sino con esa persona que te conoce y que aunque los años le han cambiado un poco la rutina, la alegría y el cariño es el mismo aunque sólo se vean una vez al mes. Y claro, se puede chatear y hablar por teléfono de vez en cuando, pero ya no resulta una demanda obligatoria para conservar un título. Dejamos de buscar ese afanado “mejor amigo (a)” para quedarnos en un plano más genérico donde valoramos el tiempo, apoyo e interés de esas personas a la hora de estar allí. Ya el amigo de fiestas no vale, porque para eso hay miles disponibles. Vale el que te escucha cuando quieres llorar, el que se alegra por tus logros aunque vayas un par de pasos delante de él o ella. Vale el que no ves a diario pero te escribe al menos una vez por semana para hacer algún plan para ponerse al día en sus asuntos cotidianos. Y vale más aquel que no se deja influenciar por la vida, porque para eso todos estamos al día. Cuesta creer que muchas veces ese amigo que creías valioso no te llega a apoyar cuando estás pasándola mal, o no te visitó cuando estuviste enfermo, o  no supo darte palabras de aliento cuando perdiste tu trabajo, o peor aún, no supo conservar su amistad sólo porque ya no formas parte del mismo mundo que él o ella. Y esto pasa tan a menudo que muchas veces no nos damos cuenta hasta cuando no somos parte del círculo donde se suponía están nuestros amigos.

 

Un ejemplo: cuando Samantha consiguió un empleo al otro lado de la ciudad sus ojos se iluminaron de emoción e ilusión. Su primer blanco para dar la noticia fue su grupo de amigas que tenían más de 3 años de amistad y que compartían literalmente todo en gustos y sitios de interés. Hubo melancolía por un par de días y cuando llegó el tiempo de tomar sus alas y volar Samantha se fue ilusionada por los viajes que podrían hacer las chicas para visitarla o de los cuentos dramáticos y caóticos que tendrían por Skype cuando fuera la hora de conferencia entre todas. Pero fue todo lo contrario: sus 4 amigas se fueron alejando de Samantha a medida que avanzaban las semanas. Los chats se redujeron a nada, nunca hubo conexión a Skype y lo más que obtenía era un “like” en alguna foto de Instagram cuando ella se iba a algún destino exótico y nuevo. Sus 4 “amigas” seguían viviendo la misma rutina de siempre, una rutina que Samantha había dejado por un futuro mejor y que ahora le estaba afectando su relación de amistad. Pero entonces lo comprendió: no era su culpa, sino que estas chicas estaban en su propio mundo donde ya no ser parte del mismo era sinónimo de eliminar el vínculo con ella. El hecho de que Samantha ahora tenía una nueva vida, con una nueva rutina y propósitos había hecho que las 4 chicas buscaran alejarla para que no irrumpiera en su burbuja personal donde todas hacían, sentían y hasta decían lo mismo. Entonces fue un capricho total, no una amistad. Y allí Samantha entendió que no era tan verdadera la amistad, había durado el mismo tiempo en que sus vidas eran iguales o muy parecidas.

Y así conocemos a muchos. Conocemos personas que no buscan amistad, sino facilidades, que si el carro, que si los contactos, que si las mejores opciones de salida, que si el círculo más entretenido y así puedo irme mencionando un montón.

 

Aquí entra la otra categoría, la de los caprichosos. Esos que llaman amistad a salir de parranda pero no ayudarse a llegar a casa  a salvo. Esos que aman saludarte y estar contigo siempre y cuando no tengan planes con su novio o novia (sí, eres la segunda opción simplemente). Esos que fingen apoyarte cuando te hundes, pero que detestan verte triunfar y ser un éxito de persona. Esos que son felices siendo tus amigos o amigas pero que se alejan apenas tienes pareja sólo porque según ellos cambiaste, cuando en realidad es que les molesta que tú estés encontrando cierta estabilidad. Esos que aman que planees cosas y los invites, pero que al mismo tiempo te ignoran de eventos, fiestas, actividades y demás por una razón que de seguro ni ellos mismos entienden. Y claro, están esos que un día están en modo amigos, pero otro día te dan la espalda porque hay alguien que es más amigo que tú y que requiere más atención.

 

Y pues, al final, muchos cuando nos volvemos adultos valoramos la amistad como la gema dorada que es, sin embargo, otros pierden la perspectiva de que un amigo no sólo es para que recibas cariño, sino para que la des. Y es allí donde muchos ven la amistad como algo irrelevante, algo que sólo se le da valor cuando es meramente necesario y me atrevo a decir que muchos lo ven incluso como un capricho. Entonces, ya estamos grandecitos, ¿no?

 

Si tienes algún problema con alguien, díselo y arréglalo. Si tu amigo está haciendo algo que te incomoda y por eso lo has alejado, habla con él o ella. No pongas una barrera sin sentido con alguien que por años te dio grandes recuerdos de cariño y amistad. Un amigo vale oro, pero aunque valga oro debemos apreciar sus acciones y todo lo que hace antes de simplemente hacernos los distantes sin ningún tipo de motivo.

Please reload

Nuestra red de escritores"Como un granito demostaza" te da la bienvenida.

¿Tienes algún artículo que deseas publicar? ¡Únete a nuestra red de escritores! Envíanos tu escrito a comoungranitodemostazapty@gmail.com

  • Wix Facebook page
  • YouTube Social  Icon
  • Instagram Social Icon
Please reload

Recent Posts

November 15, 2019

October 22, 2019

October 15, 2019

October 4, 2019

September 26, 2019

September 24, 2019

Please reload