Un consejo de amor

Cuando pensé en esta pregunta temí a que no hubiese respuestas. ¿Qué te has llevado de lección por un amor fallido? Generalmente cuando somos las víctimas podemos sacar una lista interminable de pensamientos negativos con respecto al individuo sin corazón que dejó morir el amor que se suponía que había. Nos cuesta un poco admitir que tenemos culpa en el asunto a veces, pero somos expertos en mencionar a lujo de detalles cada movimiento en falso que dio él o la susodicha para que las cosas fueran muriendo. Desde falta de comunicación, abandonos de citas, conversaciones externas sospechosas y problemas con la familia, siempre hay un galardón a quien tenga el mérito de haber roto la relación. Y es cierto, nos cuesta un montón superar un amor fallido, la buena noticia es que eso está bien.

 

¿Perdón? ¿Está bien? Pues claro, quiere decir que el sentimiento era sincero. Veo muchas veces a chicos o chicas post ruptura que a la semana ya tienen un nuevo interés amoroso o los ves tomados de la mano con alguien que decía ser solo un amigo, o peor, ves declaraciones de amor donde usan la palabra “te amo” y dos fotos más atrás hay una felicitación de aniversario con su ex pareja en algún destino paradisíaco. Eso me hace creer que el amor no estaba allí de verdad, más bien era un convencimiento mental de que había emociones hacia esa persona pero sin ningún tipo de compromiso real. Y eso duele más. Entonces, si tu relación terminó y te duele y sientes que necesitas un tiempo para superarlo, calma, siéntete bien contigo mismo porque no estabas fingiendo ni mintiendo, viviste ese amor que terminó pero que de seguro tiene su propósito y te llevará a tremendas lecciones.

 

Quiero comenzar por decir que cada relación, ya sea de meses o de muchos años, siempre va a sacar a flote alguna actitud que debes mejorar. Ojo, he dicho actitud, porque la personalidad es algo innato y que define a cada quien haciéndolo especial. Pero hay gente que es demasiado celosa, o muy impulsiva, están los que aman pelear por todo y también los que no aceptan que incluso las parejas necesitan espacio. ¡Actitudes! Hay actitudes que no son sanas y que debemos cambiar por nuestro propio bien y el de nuestra relación, porque si las mantienes, hoy, mañana y siempre las cosas van a terminar mal porque nadie debe aguantar a largo plazo un comportamiento tóxico y lejos de lo que tener una relación sana significa. Yo aprendí eso a punta de decepciones amorosas, y no en cantidad, bastaba que fuese con una misma persona y me costó al inicio reconocer que yo tenía muchas actitudes fuera de orden que cambiar, para cuando me di cuenta era muy tarde, pero me sentí aliviada de saber que para futuras ocasiones no cometería el mismo error porque estaba consciente de cómo me había comportado vs cómo quería ser en realidad. Y mucho de esto tiene que ver la edad, allí va mi segundo consejo: es normal pensar y hacer falacias cuando somos unos niños enamorados. Cuesta esperar una pareja madura, racional, que comprenda el espacio y que busque lo más sano cuando se tiene apenas 17 años. Incluso hay personas de más de 24 que les falta un largo recorrido antes de considerarse maduros en temas emocionales. Y puedes ser muy inteligente, responsable, tranquilo y hasta lógico para ciertas cosas, pero si algo es cierto es que en el amor muchas veces nos bloqueamos. Y feo.

 

¿Te ha pasado que terminaste una relación con alguien y diste todo un discurso dramático de ruptura y a los 3 días estás rogando volver cuando tú mismo diste el primer paso del fin? Sí, eso pasa. Pero es un indicio de que muchas veces actuamos por impulsos no conectados con nuestros verdaderos sentimientos o simplemente actuamos por necesidad del momento de hacer sentir mal a la persona, como si fuésemos dueños del karma, cuando después somos nosotros mismos los que estamos lamentándonos por el resultado de nuestras acciones.

 

Esto lleva a mi tercera lección, un amor fallido te muestra quién eres en realidad. Podemos tener mentes e intenciones macabras y al final cuando le deseamos tanto mal a alguien que decíamos querer, es hora de poner en duda que estamos sintiendo en verdad. No es que seamos hadas madrinas que vamos a cumplirle los sueños a la ex pareja, pero al menos debemos ser conscientes que esto del amor es ensayo y error. Tener novio no significa que ya son el uno para el otro, estar comprometidos no es atarse la soga al cuello e incluso en casos extremos ni siquiera casarse es la solución a la maldición de estar solo o que el amor no sea lo tuyo. Es un camino incierto, algo peligroso y cuyas caídas son tan seguras como sus victorias, ¡pero ánimo! Si ambas partes están comprometidas con la causa, el amor siempre triunfa. Y si no, siempre habrá algo que aprender de ello. Además, esto te ayuda a conocerte a ti mismo y comprender un poco más tus reacciones y actitudes.

 

Eso me lleva a ver que no todo está perdido, que a veces terminar una relación es la mejor parte de la historia porque da pie a un final abierto con más oportunidades, más amor propio y múltiples opciones para continuar la saga desde un camino distinto e interesante. Para algunos es la era para morir de amor, para otros es el renacimiento de la persona que debieron ser desde hace mucho.Por eso, quiero compartirles un par de lecciones que personas como tú han dado a conocer, léelas cuidadosamente, aplícalas y seamos un poco más felices que ayer. De todo en esta vida se saca algo bueno, incluso de una ruptura amorosa.

  1. Un amor fallido te enseña que a veces las personas te pueden querer, aunque no sea exactamente de la manera que tú quieras. Es allí donde poner en práctica la dignidad y saber cuando irte y desear lo mejor antes que quedarte a esperar sólo las sobras es algo más que necesario.

  2. Te enseña que a pesar de que todo esté saliendo mal, siempre se debe tener confianza de que Dios todo lo tiene solucionado. La frase: el tiempo de Dios es perfecto no está creada por gusto, úsala y además, créetela. Eso de mejor tener un peor es nada a estar solo no aplica.

  3. Te enseña a amarte a ti mismo y aceptar tus defectos, esos que nunca nadie tuvo la valentía de decirte. A veces ni los papás ni tus amigos quieren decirte que eres muy celosa o psycho o que tu nivel de cursilería se pasa, pero cuando ese amor de tu vida supuesto sale huyendo o te dice más de 4 cosas ciertas, te das cuenta que ante tantos complejos debes amarte para irlos mejorando y a la vez aceptar que hay cosas que pueden cambiar por tu propio bien.  

Y si esto no te basta, te dejo un testimonio veraz de amor fallido, que aunque al inicio te hará sentir con melancolía, verás la luz al final del túnel una vez comprendas que a veces los amores fallidos son ese regalo que tenemos miedo de abrir pero que dentro vienen con la mejor sorpresa: el encontrarnos a nosotros mismos y amarnos.

 

“Hace 2 años conocí a una persona que me sacó por completo de mi zona de confort, éramos 2 polos totalmente opuestos y puedo decir que fue la primera vez en que sentí lo más cercano a estar enamorada. Siempre fui una persona poco creyente del amor, reservada, algo fría y distante de esos temas, pero esta persona hizo que mis pensamientos cambiaran por completo y vio en mí ese lado tierno que quizás yo no veía. Al final fue un dilema lleno de intentos fallidos donde al principio siempre mantenía la esperanza de que volveríamos a estar bien, sin embargo en mi último intento de que funcionara me di cuenta que ya esa chispa de amor no existía y que habíamos estado re intentando por costumbre. Fue difícil, pero me di cuenta que me debía amar lo suficiente como para no seguir aferrada a alguien y lo dejé ir. Me llené de valor y aún sintiendo que el mundo se me venía encima, las fuerzas para salir adelante fueron saliendo poco a poco y me di cuenta que era posible estar en paz.

Mis humores se complicaron cuando al poco tiempo me di cuenta que él ya tenía a otra chica en su vida, pero luego me sentí bien por él, tenía derecho al igual que yo a ser feliz. Muchos me criticaron o presionaron porque yo seguía sola mientras él evidentemente ya había superado todo, pero la verdad es que sabía que necesitaba tiempo, no sólo para sanar esas heridas, sino para conocerme a mí misma. “No tenemos que mendigar amor, si Dios dio la vida por nosotros es porque valemos mucho más”, me quedo con ese mensaje que escuché en un encuentro, tal cual, esta experiencia me dejó una enseñanza valiosa por la que trabajo con fe y alegría". 

 

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