Manual de supervivencia post confirmación: 5 cosas que debes saber y hacer después de confirmarte

May 10, 2019

 

Hace 10 años me confirmé. Sí, suena terriblemente ancestral eso pero es la realidad. Era una Mariee de 17 años que sólo iba a Misa porque mis papás me tiraban un discurso catastrófico y de perdón de mis pecados cada vez que trataba de fingir que estaba enferma, estudiando demasiado o que me hacía la dormida (esto último nunca funcionaba). Cuando entré en confirmación tenía apenas 15 años y mi sentido de madurez aún estaba por el piso, más hondo que el suelo quizás. Entré con esa perspectiva de una clase más de religión donde me enseñarían cosas que quizás ya había visto en la escuela y el simple hecho de pensar en levantarme antes de las 9:00 a.m. un domingo era casi que un castigo que sabía que no merecía. Sin embargo venir de una familia católica practicante no me daba ningún tipo de opción ante esta situación, no había caso, tenía que dar confirmación.

Esos dos años fueron una montaña rusa para mí. Empecé con una pereza y negación terrible a toda la idea de confirmarme, pero terminé a los 17 años y obtuve el sacramento más feliz y convencida que nunca de lo que estaba haciendo. Salí motivada, con nuevos amigos, excelentes catequistas de guía y con conocimientos claves que derribaban 17 años de actos que hacía de forma ignorante o por costumbre en Misa o en alguna actividad eclesial.

Y luego pasó…mis ánimos activos fueron a un nivel mayor y me lancé sin antecedentes, referencias ni nada a un retiro precuaresmal. Sí, venía de 2 años de preparación y de estar en el entorno parroquial, sin embargo nunca me había ido de casa más de 2 días y menos para algo tan intenso como un pre cuaresmal que dura de 5 a 6 días. Pero igual me lancé, el problema es que no estaba lista para tanto aún. Ese retiro precuaremal cambió mi vida…conocí más personas que hoy llamo amigos, conocí qué tan fuerte podía ser y a la vez, me alejé de la Iglesia. ¿Qué? ¿Cómo? Sí, así como lo lees. Fue demasiado para mí en ese tiempo. Mi personalidad introvertida de hace 10 años hizo un colapso con todo lo que tuve que enfrentar en esos 5 días. Y no fue culpa de los organizadores, ni de la Iglesia, simplemente no era mi tiempo. Después de llegar a casa hecha un paño de lágrimas me dije a mí misma que no volvería a nada juvenil. Y así fue por 2 años. Luego en el 2011 las cosas cambiaron y entré a Pastoral Juvenil (esa es una historia para otro escrito), pero ya veía las cosas con otra perspectiva y mi formación espiritual iba en un camino más marcado.

Con todo esto que viví, me di cuenta que muchos jóvenes que vemos desaparecer o partir luego de confirmarse es porque simplemente hay un par de cosas que no saben como funcionan y quedan asustados, confundidos y su solución es irse. Hoy, te traigo una lista de 5 cosas que debes saber y hacer para no ser un soldado caído que se pierde en la neblina luego de recibir tan valioso sacramento. ¡Anota!

 

5 cosas que debes saber

  1. Estarás en el ojo de la tormenta: la gente registra en su memoria a quienes ven constantemente, lo que significa que todas esas personas que te vieron por dos años en Misa los domingos se van a acordar de ti y probablemente piensen, ¡hey! Ese estaba en confirmación de la parroquia cuando te vean en el súper, comprando figuritas para tus clases o saliendo del gimnasio. No sabrán tu nombre ni de que grupo eras, pero te van a sonreír y allí sabrás que les resultas una cara familiar. Por ende, ¡cuidado con lo que haces! Un joven confirmado tiene que ser ejemplo y no verse en situaciones penosas donde vayan a reconocerlo y quedar en feo.

  2. No van a dejar de acecharte: los grupos juveniles pueden ser algo fastidiosos a veces. Son como esas fraternidades estadounidenses que cuando ven carne fresca empiezan el acecho y el marketing directo para captar nuevos miembros. Te habla bonito, te invitan a eventos y reuniones, postean en sus redes sociales y como te conocen, quieren hacerse tus amigos y obvio, que entres a su comunidad. Tranquilo, son buenas personas. Solo ten claro que no se trata de cual grupo es chevere, ni de cuantas personas hay en la comunidad ni mucho menos de dónde está mi amigo, se trata de que en ese caminar de confirmación pudiste explorar cuál es tu carisma y donde puedes ser un instrumento de evangelización y servicio. Allí es donde debe estar tu lugar en un grupo juvenil.

  3. La vida eclesial sigue: si pensabas que era el fin de todo, ¡error! Okei, ya no tendrás que levantarte los domingos temprano para ir a la escuela a dar confirmación, pero el llamado que se te hace es para que obtener ese sacramento sea el punto base para que tu crecimiento espiritual siga. Ya sea en un grupo juvenil, como catequista o en una pastoral que atine tus talentos y carismas, la Iglesia nunca se detiene y te abre las puertas para que seas un testimonio vivo de todo lo que aprendiste y experimentaste mientras te preparabas al sacramento. Es una invitación a seguir ese camino de alegría como un miembro comprometido a la Iglesia y es a la vez un reto para que tu fe la vivas al 100%, demostrando que esos dos años de preparación no fueron en vano ni un deber que cumplir y ya, sino un regalo para tu crecimiento espiritual y para ahora contagiar a otros de todo lo que viviste.

  4. La vida no será color de rosa: cuando me confirmé mi salón era el grupo más numeroso, casi 40. ¿Me crees si te digo que de esos 40 solo quedamos 3 en grupos parroquiales? Triste, lo sé, incluso me cuesta aún creerlo porque muchos se mostraban bastante interesados en seguir el proceso, incluso habíamos pensado empezar una nueva comunidad juvenil porque éramos muchos. Pero como dicen: al final son pocos los elegidos. Entonces, no dejes que la presión grupal te influya de más, si ves que todos tus amigos van pa’lante y ni a Misa quieren ir, ¡aléjalos Satanás! Estás llamado a ser luz y si tu corazón está allí con una llama ardiendo de dudas, de alegría y de ganas de conocer más a Jesús, no dejes que ninguna vocecita chichona te saque esa idea de tu mente ni mucho menos de tu corazón.

  5. Ahora empieza el reto: olvídate de que haces esto por quedar bien con tus papás, con quien fue tu catequista o con quien tengas allí molestando, se trata de ti. Sólo de ti. Es normal confirmarse y estar algo confundido, no saber qué sigue o incluso no querer seguir en la Iglesia, con ganas de algo así como tomarse un año sabático. ¡Alto! Antes de cualquier cosa, analiza. Si tienes dudas, sabes que tu catequista siempre estará para ti. Y los sacerdotes también. O al menos uno, osea siempre habrá aunque sea uno. Si no sabes a cuál grupo ir, tómalo con calma. No es obligación entrar de una vez. Conoce los grupos, haz tus consultas y luego toma una decisión. Y si lo tuyo no es la pastoral juvenil, porfavor no te alejes de la Iglesia. Sigue yendo a Misa, al Santísimo, a las actividades parroquiales y date tu tiempo. Quizás te pasa como a mí, que salí hyendo y 2 años después entré más convencida que nunca. Y mira, ya hace 8 años de eso.

5 cosas que debes hacer

  1. ¡Agradécele a tu catequista!: mi catequista de confirmación sigue de forma activa en la parroquia, ya no da catequesis pero lo veo todos los domingos en Misa.Y lo quiero mucho. Cuando estaba en confirmación nos hizo aprendernos todas las oraciones del buen cristiano y hacía quizz de eso cuando le daba la gana. Un día me pidió que dijera “El Magnificat” y pues, no me la sabía. Pasé mi pena y me gané una cruzecita en mi historial de quizz. Y me traumé. Osea, yo no era de fallar en cosas académicas y resulta ser que no podía aprenderme una pinche oración para confirmación. Entonces entendí, no era mi falta de capacidad, sino mi falta de interés. Gracias a mi catequista aprendí más de Jesús, la Iglesia, sus sacramentos, festividades y crecí como persona. Piensa: ese catequista que de seguro ya tiene suficientes problemas con su trabajo, familia, madruga y con el tranque, saca de su preciado tiempo para ser un instrumento de evangelización cada domingo. ¡Y te aguanta! No creo que seas un santo, ¡así que de seguro te aguanta! Porfa, ve y dale un abrazo. Regálale un chocolate o invítalo a comer, agradécele por ser literal un segundo padre para ti en tu fe.

  2. Mantén contacto con tu salón de confirmación: es clave y fundamental. En tu grupo hay muchas personalidades e intereses, pero cortar comunicación es como apagar una luz que estaba lista para brillar. Mantengan su grupo de Whatsapp activo, envíense el evangelio, oraciones, sigan viéndose y entre todos busquen motivarse para no desfallecer en este camino espiritual que apenas inicia.

  3. Ve pensando en tu seguimiento espiritual: ya lo dije, no es que corras a meterte a algún grupo juvenil, pero piénsalo. Ve explorando opciones, haz tus preguntas necesarias y participa como voluntario o simplemente como joven en las actividades que hay en la parroquia o capilla. Trabajo siempre hay y de seguro aceptarán tu disponibilidad con cariño y agradecimiento.

  4. Compra un libro eclesial: tomas un bus, un taxi o tu auto y manejas a la librería católica más cercana. Te das un par de vueltas dentro, revisas los títulos y eliges uno que te llame la atención. Frases del Papa, biografía de santos, el diario de Sor Faustina o una guía espiritual sencilla. Y de paso, puedes comprar una nueva Biblia, porque he visto a muchos con Biblias que parecen sacadas de un juego entre tú y tu mascota o que llevan años sin ser abiertas por como está la portada descolorida. Comprar un libro cada cierto tiempo motiva el hábito de la lectura, nutre tu mente y a la vez es un tipo de formación auto didacta que si conviertes en una costumbre, obtendrás grandes frutos.

  5. Adopta un confirmando: suena raro, pero es tan necesario. Aunque los confirmandos tiene sus padrinos con un deber establecido, nada mejor que un joven trabajando con otro joven de la mano. De seguro conoces a los chicos que van un nivel más abajo que tú, crea nuevas amistades y ayuda a ese chico o chica a tener esa guía espiritual extra para que como tú, no esté tan perdido una vez que se confirme. ¡Ánimos! Los caminos del Señor son interesantes y hermosos, ¡síguelo!

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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