Desde el cementerio de las ilusiones

 

Cada instante y latido de nuestros corazones guardan siempre algo muy profundo, algo que de a poco nos brinda una fuerza y un dinamismo único, capaz de inspirar un respiro nuevo que llena nuestro ser de aire puro y con el cual recordamos que estamos vivos, y que ello es una razón para guardar en nuestro ser una ilusión, pero... ¿es la ilusión en realidad el combustible que necesitamos para motivar nuestra existencia? Aún cuando muchas de ellas sólo terminan guiando nuestros pasos al frío cementerio de emociones caídas ¿Ilusión o esperanza, en realidad existe diferencia alguna? 

 

La ilusión es como un espejo de Oesed. Te muestra lo que te gustaría ver, tener y hasta experimentar, pero de nada sirve mostrarlo si al final es todo un cúmulo de pensamientos donde soñamos despiertos pero nunca aterrizan en una realidad. Pasa con lo que añoramos, con lo que sentimos por alguien y lleva la batuta ese campo inseguro y minado donde de igual forma nos atrevemos a caminar sabiendo que saldremos lastimados. Es ese campo peligroso donde soñamos despiertos e ilusionamos dejándonos llevar por ideas no tan realistas que nos imaginamos sólo por la condición de ciertas acciones que nos hacen pensar que eso que pensamos puede volverse realidad. Quizás sea duro el ejemplo pero nada ejemplifica más la ilusión, que aquellos afectos que surgen sin previo aviso en el corazón y que rondan sin permiso muy en lo profundo de cada uno de nosotros, dejándonos casi extenuados cuando la realidad se asoma ante nosotros y ahoga cualquier llama, entonces... ¿en dónde entra la esperanza en todo esto?

 

La esperanza es pues aquella mirada fuera de la caja, aquello que trasciende y si bien es cierto en sus primeros pasos usa ropajes parecidos a la ilusión, conforme va creciendo nos hace levantar la mirada aún fresca, por las lágrimas de aquella ilusión que acabamos de enterrar en ese frío cementerio de emociones y mirar nuevamente que aún aquellos amores no correspondidos, que nos elevan sólo en la imaginación pueden ser capaces de inspirar arte, letras o incluso una mirada abierta a nuevas posibilidades, las cuales romperán sutilmente el convencionalismo con tal de hacernos estallar por la alegría de materializar eso que el alma guarda. 

 

Saber si es ilusión o esperanza esto que sientes en este momento, necesita de una mirada aguda, pero no aguda que vea hacia el exterior sino que al contrario, que mire al interior y descubra cada mensaje entre líneas que el corazón temeroso, la sonrisa inexplicable y la intriga nos empieza a dar y que la razón siempre defensiva busca alejar para no llevar otro sentimiento a aquel desolado cementerio de emociones.

Se trata de no dejarnos vencer por falsas esperanzas o por ideas auto creadas de historias de finales felices. Si hiciéramos una lista de cada lección de vida que hemos recibido de cada desilusión o sentimiento que enterramos por voluntad propia u obligación, comprenderíamos que de eso se trata el viaje mágico y tenebroso de la vida, donde cada paso en falso que damos en cuanto a nuestras emociones es una cajita nueva que se abre con un cintillo escrito con sudor, lágrimas y resiliencia donde crecemos y maduramos un poco más. Y es por eso que huir a la ilusión es sólo entrar en un laberinto sin salida donde no somos capaces de vivir emociones que nos hagan sentir vivos, sin importar si su final es tétrico o no. 

¿Qué desilusión te ha impactado? ¿Has sentido ganas de abandonar las ganas de volver a amar...a aceptar… a sentir?

 

Quédate con las preguntas y disfruta de un momento de intimidad con ellas, de un silencio que grita cada respuesta que necesitamos para poder levantar la mirada hacia esa esperanza reclusa por el pesimismo y la cotidianidad, esperanza que ha olvidado la capacidad de florecer en la adversidad, florecimiento que nos deja un bello fruto llamado experiencia, algo que cada vez nos nutre menos; dejando a las emociones sin una raíz fuerte a la cual arraigarse cuando por las vicisitudes se nos tambalea la vida, sin una raíz para dejar a un lado nuestro miedo a lanzarnos a lo desconocido y ser como aquel que sutileza y ternura busca a su enamorada aun sin ser correspondido, solo con tal de estar cerca y crear el ambiente preciso para poder decir las ganas de amar, aunque no fuese correspondido pues cuando el amor ha aparecido aún en la distancia un te amo puede ser correspondido.. 

 

¡Oh querida Experiencia! Cuanto te añora mi ser entero cuando en la rutina de la vida te he dejado a un lado con tal de afrontar un presente áspero y frío, donde nos jugamos todo y nada a la vez, donde las palabras suenan pero no hacen eco, donde nos quedamos existiendo antes de vivir a plenitud y sobretodo donde el sentir se ha vuelto un acto de cobardes y el pragmatismo reina orillándonos a solo vivir de ilusiones pasajeras.

Aprende a bailar y disfrutar cada paso que das con la experiencia… tomada de la mano, así como una tal Alicia estuvo perdida en su propio laberinto por años por miedo a salir de él y encontrarse con el mismo destino incierto donde su corazón sufría por cada fragmento de sí misma que entregaba a alguien. Y al salir del laberinto y encontrarse con Josué, percatarse que tanto temor le había hecho olvidar lo emocionante que era enamorarse… o ilusionarse, porque aún no determinamos que era lo que ella sentía al final. Y al atravesar sin éxito una vez el áspero camino retorcido de amar sin ser correspondida… hubo llanto, hubo rabia, pero hubo también esperanza. Porque esa Alicia retractada de la vida y escéptica a sentir se había probado a sí misma que reactivar emociones era sentirse viva, era volver a nadar en aguas turbulentas pero interesantes, donde volvió a encender su alma, aprendió lecciones y en medio de su desilusión se dio cuenta que ya no tenía que seguir escondida en ese laberinto, porque su antiguo amor se había perdido en el mismo mientras ella había logrado salir a experimentar nuevas emociones con otro protagonista independientemente de su final. Así es la vida...así toca, ¿ya comprendimos que simplemente existimos para afrontar esto e ir aprendiendo?

 

Quizás ya pudiste comprenderlo o no, pero en ambos casos te pido paciencia pues comprender esto representa el inicio de la tarea más importante que nos queda como seres humanos: aprender a desaprender, para encontrar el regalo del hoy. Suena poético pero la verdad es que se trata de la fórmula ideal para no desfallecer en un mundo sin esperanza, un mundo que ve en la superficialidad el camino y en la profundidad un enemigo al cual con implacable fuerza hemos de evitar. Te pido paciencia pues al momento de sentarnos frente al espejo y separar la ilusión de la esperanza, va a doler pues muchas veces el aferrarnos a cosas que no prosperan es más simple pero solo nos forja una coraza dura en donde los sentimientos se esconden esperando día a día el fatídico momento en el que la "madurez" los deseche como se tira un trato viejo o roto, sin agradecer todo lo bueno que nos pudo servir. Mi querida esperanza ten para mi, el bálsamo para afrontar el dolor y la alegría para dar luz en el momento en el que otros la necesitan. Es parte del proceso de vivir, de ilusionarse, desalentarse, aprender y seguir adelante. Quizás este ciclo se repita con otras personas o situaciones, pero así es la vida… una serie de eventos que nos traen sabiduría y lecciones que guardamos para no volver a caer… o para que sean de guía para que otros nos escuchen y no les pase lo mismo. 

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