A destiempo

October 4, 2019

Puede resultar esto una secuela de “Los que pudimos llegar a ser…” o mas bien una reflexión que debí escribir hace mucho, pero que lamentablemente llegué a comprender hace poco.

Hay personas que llegan a tu vida para causarte las emociones adecuadas, las correctas, pero que llegan en el momento equivocado. Y así me pasó contigo, cuando leas esto sabrás que es para ti.

 

Nuestros corazones fueron por un tiempo una misma canción, de esas melodías que suenan bien, que te hacen querer bailar y repetirla, simplemente están bien como están. Y aunque tuvimos percances al inicio, esa melodía parecía ser la correcta, como algo que encajaba sus piezas una tras otra. Vivimos al límite, exploramos, reímos, lloramos y nos dimos cuenta que estábamos ante una experiencia emocional de montaña rusa, donde cada uno aportaba algo bueno, algo malo y algo feo para hacerla una vivencia inexplicable en muchos sentidos.

No importa cuanto duramos ni que tanto sucedió, pero lo que sí sé es que las circunstancias y el momento en que todo se dio hizo que al final muchas cosas se salieran de control, soy creyente que así debía suceder, pero existe una parte de mí algo confusa e intrigada por saber que hubiese ocurrido si nos hubiésemos conocido después… más adultos, maduros… cambiados. Y creo que siempre tendré esa duda en mi vida, ¿qué hubiese pasado si…?

¿Por qué me lo pregunto? Pues porque hemos cambiado, al menos yo he cambiado mucho… y puedo suponer que tú también. Es como si se tratase de alguien nuevo, que al ver o recordar ciertas acciones del pasado hacia ti le resulta indignante, me consterna y hasta me hace pensar: ¿por qué fui así? ¿Cómo no quise reaccionar antes sobre mis acciones? Y así, puedo nombrar una lista intermedia de cosas que siento que estuvieron mal, donde yo la regué, donde tenía que pensar mejor para actuar de forma más sensata, menos intensa y hasta más cuerda. Son esas acciones de las cuales te arrepientes y ahora que has madurado sabes que jamás harías a nadie, mucho menos a una pareja.

 

Puedo pensar en cosas que tú también hiciste, pero eso no aplica en este escrito, es más bien una oportunidad para recalcar que el tiempo, su espacio y lo que somos en el momento en que la ola llega determina lo que vamos a lograr obtener o vivir de causa y efecto en ese preciso momento. Y no, esto no es un escrito para viajar en el tiempo y cambiar las cosas, pero sí es un auto llamado de atención para comprender el por qué de lo que nos sucede, cómo condicionamos lo que vivimos y cómo se reacciona a eso.

 

He aprendido mucho estos años, he cambiado para bien y me siento orgullosa de quién soy. Estoy segura que como se dieron las cosas eran como tenían que ser para aprender un montón de lecciones y saber que hay muchas cosas que no debo volver a hacer. Era un tema del destino, se supone que tenía que terminar todo tal cual y como fue entre sus buenos y malos acuerdos, pero justo con esa experiencia y lo que ha hecho en mis reflexiones a través de los años, a la vez puedo sacar la conclusión de que muchas cosas nos llegan a la vida para vivirlas a destiempo, donde sabemos que con otros espacio y tiempo los resultados serían distintos, nos guste o no.

 

Pasa con los empleos, donde no estás lo suficiente capacitado o listo mentalmente para el puesto que te dieron y terminas renunciando o te despiden, pero quizás en un par de años podrías ejercerlo con carácter, conocimiento y experiencia. Pasa con los estudios, donde tomas un Master muy temprano y no tienes la suficiente experiencia laboral para aplicar lo que estás aprendiendo o asociarlo a tu diario vivir en una empresa. Y claro, pasa con las emociones, cuando alguien llega a tu vida y lo quieres allí, pero no sabes como manejar la situación, no estás listo para comprometerte, no eres maduro con el manejo de tus emociones y reacciones negativas o simplemente aún no estás listo para algo que requiera mayor entrega, causando que esa persona se vaya y todo sea por actitudes, no por emociones no correspondidas como tal. Y puede pasar que dejas ir a quien pudo ser el amor de tu vida, pero el tiempo no jugó a tu favor para que las cosas se dieran como esperabas o no fuese el momento en que ambos destinos chocaran de forma cautelosa y correcta, resulta en cambio ser un estruendo que se resume en finales amargos y no felices.

 

¿Qué quiero sacar de este escrito? Simple… una lección de vida de cómo el tiempo y nuestra posición como ser humano con nuestras actitudes positivas y limitaciones en un momento determinado pueden direccionar el curso de lo que vamos a vivir, ya sea para bien o para mal. Y no nos engañemos, todo tenemos tiempos oscuros donde cometemos errores y listo, ya está… así quedaron. Pero lo que ya fue que nos sirva para recapacitar y no caer en lo mismo, ya sea en el plano profesional, académico, familiar o emocional.

 

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